Panamá se presenta ante la Copa del Mundo en Rusia como la cenicienta del fútbol mundial. Después de varios intentos por clasificarse, por fin nuestro país estará en un torneo futbolístico de gran relevancia, esto sin duda llena de orgullo a muchos, aun sabiendo que las posibilidades de avanzar en este campeonato son ínfimas.
El fútbol puede ser simplemente un juego, nada va a pasar si perdemos desde el inicio, pero el haber clasificado y estar en la Copa del Mundo en Rusia le dará una mayor visibilidad a nuestro país, como ocurrió con Costa Rica en la Copa pasada en Brasil. Costa Rica fue citada por la prensa internacional como la gran sorpresa de la Copa del Mundo de 2014. Reporteros de todas partes del mundo se interesaron en conocer más sobre la trayectoria de sus jugadores, despertó gracias al fútbol un interés inusitado por estar al tanto sobre los ticos, término que llamaba la atención de los locutores brasileños, que no entendían el significado de esta palabra. Se hablaba de que podría ser una forma coloquial de la palabra chicos. Por increíble que parezca para el brasileño común que de fútbol sabe todo y de geografía nada , Costa Rica estaba mostrándose por primera vez, por lo que hubo personas que después de la Copa me dijeron que pasarían sus próximas vacaciones en Costa Rica, porque nunca antes habían oído hablar sobre este país y que ahora gracias al fútbol, terminaron descubriéndolo.
Desgraciadamente, sobre Panamá la prensa brasileña a semanas de que se inicie la Copa del Mundo, ha transmitido una serie de reportajes en donde muestra un país pobre , corrupto y violento, cuyas principales víctimas son los jugadores de fútbol. Cita la muerte del medio atacante Amílcar Henríquez, titular de la selección asesinado de varios disparos, frente a varios amigos, mientras se distraían con un juego de mesa. Y que desde los años 90 ya son al menos 21 jugadores muertos, casi la convocatoria entera para una Copa.
Muestra imágenes del barrio de El Chorrillo con niños descalzos corriendo de un lado para otro atrás de una pelota y en medio de la calle, porque según el reportero, Panamá es un país tan pobre que no tiene para invertir en fútbol .
Parado al lado del estadio Maracaná recuerda que esta obra fue construida en 2014, poco antes de la Copa en Brasil, y que es también la herencia de una constructora brasileña que dejó un rastro de obras de origen sospechoso: Odebrecht. Obra superfacturada, con desviación de fondos, hecha bajo el gobierno de un presidente corrupto que el año pasado fue arrestado, según el reportaje brasileño.
El fútbol en Panamá está en pañales, pero como dice la prensa brasileña, para quien convive con tanta corrupción, violencia y dificultad, la clasificación para la Copa de Rusia representa para los panameños una victoria extraordinaria. No podemos desaprovechar este momento para mostrar nuestra mejor cara.
La autora es periodista y escritora