El Partido Revolucionario Democrático (PRD) siempre se ha unido luego de las primarias; los que no han estado a la altura de los acontecimientos han sido sus dirigentes. Y la historia nos dice que aquellos que se van se llevan, si acaso, a su familia.
Leer únicos estudios comparativos que existen sobre las elecciones: Quiénes son los culpables (2009) y Reflexiones para un debate (2014) en los que se señalan los errores cometidos y que, en las dos ocasiones, el autor advirtió con suficiente tiempo y directamente, tanto a Balbina Herrera como a Juan Carlos Navarro (con detalles); tanto en escritos personales como en publicaciones en La Prensa.
En la introducción de Quiénes son los culpables escribimos: “No cabe duda, que nuestro mejor candidato era Nito Cortizo; empero en el momento en que renuncia en forma gloriosa de ministro de Desarrollo Agropecuario, desde las mismas entrañas del imperio y a la vez enfrentándolo, se gana al país entero. Su error fue esperar, no sé qué momento propicio para ser candidato. Porque no es cierto que no eran sus motivaciones, le ganó la ventaja, la indecisión. En su momento, las encuestas indicaban que el partido consideraba que él era el mejor candidato; pero no podría ganar. Murió como miles de nosotros, en el campo de batalla, con las botas puestas, el 3 de mayo, apoyando la candidatura presidencial del PRD”. (Hoy entiendo que ha demostrado ser un excelente entendedor del momento y que su renuncia no obedeció a intereses personales).
En este folleto demuestro con detalles que la culpa de la pérdida fue de la misma candidata; no balbuceen consignas e incoherencias, léalo, que mucho le enseñará sobre política tanto a nosotros los PRD como al movimiento popular, que todo indica que lo desconocen por completo. Les puedo asegurar que Juan Carlos Varela aprendió de él para su campaña de 2014. Igualmente se demuestra la culpabilidad personal de Navarro en la pérdida de 2014 en el libro Reflexiones para un debate.
El Torrijismo es ya esencia de todos los panameños, no importando de qué partido sea; es cuestión de tiempo para que ese primer momento de digestión se convierta en sabia de pensamiento. Es inevitable esta realidad, a pesar de que se hace, desde su asesinato, un esfuerzo increíble para invisibilizarlo -incluyendo fuerzas dentro del PRD-.
Este domingo 16 de septiembre de 2018, votó el 60.9%, lo que es una cifra considerable superior de lo normal cuando se está en oposición; lo que ya de por sí representa un contundente triunfo. De esos 316 mil 241 votos, Nito obtiene el 66.51% ,otro triunfo contundente que demuestra la madurez de entendimiento del partido (independientemente a la corrupción galopantemente generalizada que en todas partes del país y de sus organizaciones tanto políticas, sociales como económicas, existe).
Los que podemos comparar la tormenta de dólares que significó el triunfo de Navarro -en forma hasta groseramente evidente-, hace 5 años, sabemos con certeza que la campaña de Nito Cortizo estuvo plagada de misticismo, desprendimiento y militancia. El que trate de entender lo contrario, dado que necesariamente es obligado a altas inversiones en gastos, es romanticismo. Este tema lo desbrozo en detalles en el libro Reflexiones para un debate; en el que escribimos: “Estos dos ejemplos, uno sobre clientelismo a nivel primario y el otro de gastos básicos, es lo que nos hace hacer la pregunta inicial de este subcapítulo, ¿cuál es el límite entre el clientelismo y los gastos naturales de una campaña?”.
Le hacemos reconocimiento especial a la dirigencia del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y todos sus organismos de dirección; en especial a Pedro Miguel González, que ha supeditado sus intereses personales por los del partido, al no postularse como candidato a diputado; lo que debe llevarse a rango de estatutos para todos los dirigentes de los organismos del partido (como se viene exigiendo desde 2009).
El PRD, en medio de todas las contradicciones, seguirá siendo, por lo pronto, la esperanza de este pueblo. Es posible que eventualmente, como le sucediera al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en México o al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en España, dejará de serlo para darle paso a fuerzas revolucionarias renovadas, como sucediera en Venezuela con el ascenso de Hugo Chávez.
El autor es ensayista, poeta y empresario.