EDITORIAL

Política, justicia... Odebrecht

Mañana se cumplen 30 días desde que el Departamento de Justicia de Estados Unidos confirmó que Constructora Norberto Odebrecht confesó el pago de coimas por, al menos, 59 millones de dólares a altos funcionarios panameños y a sus allegados.

En el mes transcurrido no ha sucedido nada en nuestro país. ¡Nada! No hay bienes cautelados, no hay oficinas allanadas ni funcionarios o empresarios, si quiera, indagados. Esa falta de acción  contrasta con lo que está ocurriendo  en los otros  países donde Odebrecht tiene negocios. Desde expresidentes en Perú, hasta exsenadores y exviceministros en Colombia están enfrentando la justicia.

De los 12 países donde la empresa reconoció que pagó coimas, solo en 3 se mantiene lo que parece una descarada impunidad: Angola, Mozambique y Panamá. Somos el país de los rascacielos, pero también la política panameña nos ha condenado a ser parte de esta vergonzosa liga de naciones.

¿Es que nunca vamos a salir de estas listas tan poco edificantes? Y, por si fuera poco, el presidente de la República, administrador político de nuestro Estado, tibiamente pide confianza en el Ministerio Público, mientras ignora abiertamente la recomendación del procurador de la Administración y no instruye a sus ministros a constituirse en querellantes en procesos judiciales para que Odebrecht enfrente aquí las consecuencias de su corrupción.

Tampoco les da instrucciones para proceder civilmente contra esta empresa, tal como se hizo con Finmeccanica, para así recuperar los sobrecostos y los elevados daños y perjuicios cometidos contra el país.

Digna de condena es la reacción del Gobierno, de catalogar el affair Odebrecht como un caso mediático, cuando  realmente es un reflejo de la más grande podredumbre de la clase política panameña. Señor presidente: el país espera de su máximo dirigente acciones concretas, que demuestren el genuino interés de que se conozca la verdad, sin importar quién caiga. No olvide que en este, su gobierno, a pesar de todas las alarmas y advertencias, a Odebrecht se le concedieron contratos por más de 2 mil 500 millones de dólares.

Usted -con la excusa de que las licitaciones fueron impolutas- también tiene mucha responsabilidad ante este enorme desatino. Ahora, los ciudadanos asqueados de tanta corrupción,  exigimos de usted que pase del discurso a los hechos y cumpla con su irrenunciable deber de recuperar lo robado y que se sepa toda la verdad.

La mejor herencia que puede dejarle a su país  no son obras. Su mejor legado: la rendición de cuentas y adoptar las medidas necesarias para lograr una lucha frontal contra la  corrupción y que se haga justicia. Presidente Varela, Ministros de Estado: este no es un tema mediático, es un tema de ¡corrupción comprobada!

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