Reconocemos que no somos políticamente correctos en nuestros comentarios.
Jamás hemos planteado en nuestras reflexiones lo que los políticos criollos, ya sea de derecha o de izquierda, desean escuchar. Tampoco le hacemos coro a Trump, a Ortega ni a Maduro, puesto que creemos que están equivocados en su actuar como gobernantes. En el caso de Ortega y Maduro, estamos convencidos de que son genocidas y que practican un comunismo vencido por antiguo, equivocado y violador de derechos humanos.
El comunismo es expresión extrema del socialismo, aunque hay algunas coincidencias, los extremos no se tocan, ambas filosofías tienen diferencias importantes. Hay países de tendencia democrática con programas y prácticas socialistas que tienen como principio el ser humano y el respeto a sus libertades fundamentales, ejemplo: Inglaterra, Estados Unidos, España. Y otros netamente socialistas, pero igual de respetuosos de los derechos humanos, como Suecia, Uruguay, con Pepe Mujica, hoy día Rusia con Putin; cuyas prácticas económicas son capitalistas.
Recién el Gobierno de Cuba planteó la eliminación del comunismo de su Constitución, pero entendamos que esto no es varita mágica que cambiará de la noche a la mañana las acciones políticas extremas del Gobierno cubano… Tomará quizás una generación entera alcanzar el socialismo que practican los países ya señalados.
Acá en nuestro Panamá ,bendito por Dios, y condenado por el diablo político, hay quienes promueven una constituyente como si fuera la varita mágica que cambiaría la cultura de la corrupción y el juega vivo político; la que hará que el nombramiento (escogimiento) de los magistrados de la Corte Suprema sea perfecto y transparente porque lo dice la nueva Constitución. No hay nada más alejado de la verdad. Tomará muchos años cambiar la mentalidad de los panameños, y que la nueva Constitución no ejercerá el milagro de que al día siguiente de promulgada los panameños cambiaremos nuestra actitud. Luego, entonces, hay que iniciar una campaña paralela para elevar el grado de ética y moral, así como de educación cívica, para corregir las distorsiones, tanto políticas como administrativas, de acciones equivocadas introducidas en los últimos 50 años de vida republicana.
La ejecución de la nueva Constitución requiere de gobierno y gobernante con carácter y personalidad firmes, que no permita el mangoneo de los usuales intereses políticos y financieros que inciden en la vida política nacional.
Así las cosas, las primarias de los partidos deben ser elemento que contribuya a mejorar la calidad de los candidatos, y podamos así lograr una presidencia robusta, firme, decidida, con experiencia… Sin embargo, los resultados de las últimas elecciones primarias han arrojado resultados nefastos para el país. Los líderes de los actuales partidos políticos, llámense secretario general o presidente del partido o comité ejecutivo o junta directiva, deben tener mucho cuidado, con primaria o sin primaria, en a quiénes se escoge como abanderado presidencial dela próxima campaña. Está claro que todos tienen derecho de participar, en régimen democrático a ninguno podemos marginar, con canas o sin canas. Pero lo que no podemos permitir, ante la enorme deuda pública, el déficit presupuestario, las obras inconclusas por décadas y otras falencias gubernamentales harto conocidas, es que resulte otro gobernante fallido por su falta de experiencia en el manejo de la cosa pública, o que por su ausencia de carácter y personalidad nos conduzca a la desesperanza y permita el nacimiento de ideologías desatinadas y quedemos todos prisioneros de los “ismos” extremos que hoy día destruyen a países muy cercanos.
No es suficiente expresar que voy a mejorar la agricultura sin explicar cómo lo hará; no es suficiente querer llegar y luego no saber qué hacer para gobernar. Este país nuestro requiere de conducción firme, pero serena, con objetivos claros y ejecución vigorosa, con visión de país…
Las primarias no son concurso ni reinado de Carnaval, a ver quién lleva la murga que más suena, y mayor cantidad de gente bailando tamborito. Las primarias son validaciones serias y formales del candidato que reúne las cualidades y experiencias para gobernar el país por cinco años. El país urge de política de propuestas y renovación democrática.
El elector tiene que conocer y creer que tú le importas, antes de que tú le importes al elector. Somos los electores los que hacemos que las primarias cumplan o incumplan con su propósito… Percibo que como resultado de las primarias habrá tres candidatos a la presidencia: por el PRD, Ernesto Pérez Balladares, por Cambio Democrático, Rómulo Roux y por el panameñismo, José Blandón. Considero que los independientes son parte de un proceso a largo plazo de cultura política, por lo que en esta etapa su participación es importante, pero no significativa. Validemos las primarias con elección de los candidatos mejor preparados, pensando en Panamá…
Así lo percibo, así lo escribo…
El autor es comentarista y politologo
