Por alguna razón desconocida, existe un mito muy arraigado en nuestro país en relación con la promoción de los servicios de profesionales idóneos, especialmente en el caso de abogados, contadores, arquitectos y similares.
En tiempos de ralentización de la economía, es natural que las empresas realicen cambios a sus planes de negocio e inviertan en promoción de sus servicios, fidelización de su marca y que hagan uso de los diversos medios de promoción que existen en nuestros días.
En esta ocasión, quiero que analicemos el caso de los abogados, contadores y arquitectos, dado que cada una de estas profesiones tiene su propio código de ética y entes colegiados que supervisan el correcto ejercicio de dichas profesiones y otorgan las correspondientes idoneidades, a saber:
• La idoneidad de los abogados es otorgada por la Sala Cuarta de Negocios Generales de la Corte Suprema de Justicia.
• Los contadores son autorizados por la Junta Técnica de Contabilidad.
• Los arquitectos reciben su idoneidad de la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura.
Aunque el tema de la ética de estos profesionales está regulado en normas diferentes para cada uno, el tema relativo a la publicidad es similar en los siguientes aspectos y prohibiciones:
1. La publicidad de los servicios no debe inducir al engaño, ni incluir ningún tipo de promesas respecto a los resultados que puedan llevar al público en general a percibir que mediante la contratación de sus servicios se garantiza un resultado.
2. Que dicha publicidad debe revestir la sobriedad y profesionalismo propio de la promoción.
3. Que dicha publicidad debe incluir el nombre del profesional o de la asociación civil que brinda los servicios profesionales, la cual será registrada ante sus entes colegiados respectivos.
Dicho lo anterior, podemos concluir que la promoción de los servicios profesionales no está prohibida, sino que debe enmarcarse dentro de las características antes mencionadas.
Sorprendentemente, he notado que este mito provoca que los profesionales que están iniciando su actividad profesional se sientan inseguros de promocionar sus servicios, pautar en redes sociales, revistas, periódicos y otros medios de publicidad. Si este es su caso, lo invito a revisar las páginas amarillas del directorio telefónico y podrá encontrar allí diversos anuncios publicitarios de profesionales que brindan sus servicios en favor del público en general. Por ello, no debemos tener ningún temor de publicar nuestros servicios mediante los medios modernos que nos podamos permitir dentro de nuestro presupuesto, siempre y cuando nos enmarquemos dentro de las prohibiciones aquí mencionadas.
El autor es abogada