Todo empezó con un asesinato terrible. “Uno más, pero fue la gota que rebasó el vaso”, explica Fabiana Túñez, fundadora de la Casa Encuentro, una oenegé que lucha contra la violencia machista o los “feminicidios”, como los llaman en Argentina. El novio de Chiara Arroyo, de 14 años, embarazada, la mató y la enterró en el jardín con ayuda de sus padres. Él tiene 16. Fue el 11 de abril. Ahí empezó un movimiento —#niunamenos— que ha logrado implicar a toda la sociedad argentina, políticos, famosos, periodistas, y que el miércoles estaba previsto que culminara con una manifestación inédita en varias ciudades del país que reclama más medidas contra la violencia de género, que mata a una mujer cada 30 horas en Argentina.
Los asesinatos machistas son un problema muy grave en toda América Latina. “Ya sabemos que este es un continente muy machista, pero nosotros creemos que con buenas políticas públicas se pueden cambiar las cosas, tenemos el ejemplo de España, donde hay un Ministerio de Igualdad, aquí no existe”, asegura Túñez. En Argentina no hay ni siquiera estadísticas oficiales. En España, con una población similar (46 millones frente a 41 millones) fueron asesinadas el año pasado 54 mujeres. En Argentina, 277. Pero en España son cifras oficiales del gobierno. En Argentina las elabora Casa Encuentro, leyendo cada día 120 periódicos y dos agencias de noticias, con lo que muchas se quedan fuera.
Argentina vive un momento de efervescencia política y de gran división, en plena campaña electoral para las presidenciales de octubre. Sin embargo, la movilización del #niunamenos en las redes ha sido de tal calibre que todos los candidatos se han unido a las reivindicaciones de este grupo. “En un momento en que la Argentina está rajada entre kirchneristas y antikirchneristas, esto cortó la brecha, es muy positivo que todos los candidatos y la propia presidenta se hayan sumado a esta lucha. Demuestra que nos podemos poner de acuerdo para cambiar cosas importantes”, señala Mercedes Funes, editora general de la revista Gente, una de las más leídas del país, y promotora de la marcha, que surgió de un grupo de periodistas. El movimiento se ha fraguado en tres semanas, pero ha prendido tanto que se ha extendido a los países vecinos, donde este problema también es un asunto muy sensible. En Santiago de Chile, en Montevideo e incluso en Miami se ha convocado a marchas.