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ECONOMíA

Rebajar el ITBM de 7% a 3%

Una acción de política económica para inyectar directamente al volumen de circulante 300 millones de dólares en un período de un año es rebajar el impuesto de transferencia de bienes muebles (ITBM) y el de servicios (Itbms) en un poco más de la mitad. Además de aumentar el circulante en manos de los consumidores y empresas locales, no causaría efecto inflacionario y el incremento de dicho circulante sería espaciado en meses. El aumento en las transferencias de bienes multiplicaría la recolección del propio impuesto lo suficiente como para compensar lo perdido en la disminución del porcentaje del mismo.

Nuestra economía, a diferencia de las demás de la región, está orientada a los servicios, es abierta, el gobierno no controla el circulante ni controla los cambios monetarios, y, consecuentemente, su moneda no agrega ni disminuye valor, simplemente lo refleja. El valor de los bienes es independiente de la moneda. Los bienes tienen el valor que la población les asigna. La reciente emisión de los martinellis probó que la población comprendió inmediatamente la necesidad que llenaban (función), al haber sido emitidos reflejando un valor relacionado a su valor metálico (no fue un ardid para ganar en el señoriaje, o la diferencia entre lo que costó la emisión y su valor de venta) y su función. Por eso fue que, contra todas las predicciones, la falta de billetes de dólar no hizo mella en nuestra economía interna, cuando durante la rebelión contra la dictadura no hubo suficientes billetes. Todos, población y empresarios, recurrimos al trueque. En Panamá todos sabemos el valor de las cosas. El dinero solo simplifica el trueque.

Al tener una economía cuya moneda refleja el verdadero valor de las cosas, cualquier impuesto a la “transferencia” traspaso o circulación es contraproducente. Entre más se incrementa linealmente, más daño causa indirectamente por ser progresivo. En otras palabras, su acción restrictiva aumenta geométricamente. El ITBM es un impuesto dañino a nuestra economía porque restringe el tráfico en forma progresiva.

Y agrego yo que artificial, porque no obedece a una necesidad. No está vinculado a un servicio, como lo es una “tasa”, ni a una obra específica, como la valorización. Es simplemente recaudación para funcionamiento del gobierno. Que en teoría nos beneficia a todos. Pero allí está la equivocación. Lo que pasa es que, como en el ajedrez, el daño no es visible sino varias movidas después de la errónea.

No nos beneficia a todos, sino a unos cuantos. La razón es que los que más consumen no son los ricos y la clase media alta, sino los pobres y las clases medias porque ¡suman el 75% de la población! Pagan mucho más y por eso no se benefician de él. ¡Son los ricos, por Dios! En Panamá, por el tipo de economía que tenemos, ¡el ITBM es un impuesto a los pobres por ser pobres!

El autor es abogado


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