Las relaciones comerciales entre Panamá y Colombia tocaron fondo esta semana, a raíz de un arancel mixto a la importación de textiles y calzados que impuso el país sudamericano y su negativa a acatar dos fallos en su contra de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
La reciente prorrogación de la medida por parte de Colombia hasta el 1 de noviembre erosionó aún más el vínculo.
Eduardo Cristo, presidente de la Cámara de Comercio Colombo-Panameña, entiende que la manera de subsanar este tema es conformando un comité entre los sectores público y privado de ambos países. Pero, sobre todo, subraya que “tiene que haber voluntad política”.
En este sentido, advierte que “los sectores industriales pesan mucho, sobre todo los de textil y cuero, porque emplean mucha mano de obra”.
El gremio que representa Cristo planea elevar una propuesta para que los gobiernos integren un comité, en conjunto con la Asociación Colombiana de Industriales del Calzado, el Cuero y sus Manufacturas (Acicam).
Información de la Cámara revela que al cierre de 2015 habían 280 empresas colombianas operando en Panamá, con una inversión de $310 millones en dicho año.
En la última década, la inversión de empresas colombianas en Panamá superó los $6 mil 800 millones. En esta cifra se contemplan los $2 mil 100 millones que pagó Bancolombia cuando adquirió al banco HSBC en 2013.
Estas son algunas razones por las que Cristo considera que “Colombia no debe ver a Panamá como un socio incómodo, sino como un socio estratégico”.
Cifras de la Contraloría General de la República indican que en 2015 la balanza comercial entre ambos países fue por $370 millones, de los cuales $8.6 millones corresponden a exportaciones panameñas.
“Es hora de que haya una voluntad política y empecemos a andar por la ruta de países hermanos y vecinos. Panamá le ha tendido toda la mano a Colombia. Panamá es el segundo país donde Colombia tiene más inversión. Panamá ha ayudado a Colombia al recibir mano de obra”, remarcó Cristo.
ACCIÓN Y REACCIÓN
La extensión de la vigencia del arancel mixto por Colombia -la segunda en el año- hizo que Panamá tomara medidas de retorsión que empezarán a regir a partir del 16 de agosto hasta el 31 de diciembre de 2016.
Estas aplicarán solo para países con los que Panamá no tiene un acuerdo comercial vigente. El tratado de libre comercio con Colombia, ya negociado, aún no ha sido ratificado.
El Consejo de Gabinete aprobó por decreto el pasado martes incrementar los aranceles a sus topes máximos permitidos a la importación de cuatro rubros: flores (de 15% a 30%); prendas de vestir (10-15% a 30%); hulla bituminosa -mineral similar al carbón- (de 0% a 15%) y cemento sin pulverizar (de 0% a 30%).
Asimismo, anunció que se modificará la Ley 58 de 2002, que contempla las medidas de retorsión que puede tomar el país en caso de que otros Estados apliquen acciones discriminatorias. El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) presentaría el proyecto esta semana a la Asamblea Nacional para su discusión.
El presidente Juan Carlos Varela dijo esta semana que la situación con Colombia gira en torno a tres temas puntuales: comercial, tributario y seguridad, y que “lo ideal es ver los tres temas juntos”.
“Lo que le toca a Colombia es aceptar el fallo de la OMC de una vez por todas y levantar las medidas que han impuesto a nuestro país. Esto le toca al presidente (Juan Manuel) Santos”, apuntó Varela.
Se espera una reunión entre las cancillerías de ambos países para avanzar en la discusión de ellos, a fin de lograr un acuerdo final en septiembre, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La celebración de la Asamblea coincidirá con la fecha en que el árbitro de la OMC encargado de fijar el procedimiento para la eliminación del arancel mixto colombiano dé un fallo final sobre el caso.
Mientras, la medida seguirá vigente e impactando a las empresas de la Zona Libre de Colón (ZLC), que ya acusó un golpe estimado a sus finanzas de unos $300 millones desde que Colombia impuso el arancel mixto en 2013.
