La mesa de diálogo “Por una mejora y fortalecimiento del sistema de salud integral en el marco de una política de estado” (2015) formuló una propuesta panameña que incluye una visión de salud integral, procurando que entre los tomadores de decisiones exista el compromiso de continuidad y sostenibilidad financiera, constituyéndose en una verdadera política de Estado, dentro de una perspectiva concreta, objetiva e integral, al margen de cualquier interés personal, gremial, institucional, político partidista o comercial económico.
El Sistema Nacional Público de Salud (SNPS) debe ser público en la financiación, público en la gestión, público en la provisión (sí, tres veces público), bajo la rectoría del Ministerio de Salud, con acceso, cobertura universal, independiente del estado laboral y condición social de la población, tal como lo dicta nuestra Constitución y otras leyes del sector salud. La implementación del SNPS debe ser el resultado de una planificación articulada, gradual, con monitoreo y evaluación permanente, en cada una de sus fases, en consulta con todos los actores involucrados. La visión de la salud como un derecho universal es una excelente inversión para el desarrollo sostenible del país, el presupuesto es priorizado en la promoción, prevención y control de factores determinantes de la salud y en mayor eficacia de la atención; el retorno de esta inversión se mide a largo plazo en incrementos de productividad, calidad de vida, paz social con una menor reparación de daños, generando resultados de bienestar, armonía y felicidad a la población.
Los recursos económicos destinados a salud han sido dirigidos mayoritariamente a la atención de la enfermedad, dejando en un segundo plano la prevención del daño. Esta transformación del SNPS promueve justamente lo contrario: movilizar el talento humano, los recursos e insumos con que contamos y dirigirlos a reducir las condiciones que hacen vulnerables a diversos grupos humanos de nuestro país, eliminar las circunstancias que les impiden superar la pobreza y que determinan su nivel de salud, permitiéndoles a las futuras generaciones tener un sistema de salud que realmente responda a sus necesidades.
Ello requerirá del aporte de recursos financieros suficientes, y de forma oportuna y continua, por parte del Estado a través del Minsa y de la CSS, para garantizar la prestación de los servicios integrales de salud con eficiencia y calidad. Esto se desarrollará con independencia financiera de ambas instituciones, asegurando la oferta permanente de servicios públicos de salud y la equidad, universalidad y accesibilidad en todas las regiones sanitarias, teniendo en cuenta las diferencias sociales y de salud en áreas y grupos humanos de más alto riesgo y vulnerabilidad. En el mismo sentido, se deberán implementar procesos de gestión de recursos humanos con base en la competencia y méritos, respetando los derechos adquiridos y deberes de todos los servidores públicos del SNPS y que no contravengan el espíritu de esta transformación, despolitizando los cargos de jefaturas administrativas, los cuales deben ir a concurso por períodos definidos previa evaluación de la gestión.
El autor es médico
