Estimado amigo: leí hoy [7 de diciembre] un escrito suyo en La Prensa sobre los amparos de Martinelli. Está muy bien su argumento. Pero hay dos cosas que le faltaron, y es que los amparos solo tienen el fin de revocar una orden de hacer o de no hacer que haya dictado una autoridad y que viole las garantías fundamentales de la Constitución. Los asuntos de competencia de un juez, tribunal o la Corte, se deben impugnar mediante un incidente, no con un amparo. Por otra parte, la Corte no pierde su competencia porque el puesto de Martinelli en el Parlamento es irrenunciable, porque es un derecho que ganan todos los presidentes centroamericanos por derecho propio. No se puede renunciar. Se puede ejercer o no, pero no renunciar.
Saludos.
El autor es abogado