[FORTALECIMIENTO]

Sanidad, tarea impostergable

Los beneficios de mejor prestación sanitaria son innegables, pues proporcionan atención continua, previenen o tratan el rango normal de enfermedades y garantizan partos más seguros.

Sanidad, tarea impostergable
Sanidad, tarea impostergable

El año pasado, la expectativa de vida mundial alcanzó los 70 años de edad, y en Panamá se fijó en 77, se trata de un avance destacable. En 1900 la esperanza de vida apenas era de 30 años, de forma que si la comparamos con la actual, ahora cada uno de nosotros tiene garantizadas poco más de dos vidas.

Hay excelentes propuestas para abordar los desafíos particulares en materia de salud, como el combate a la malaria, la mortalidad infantil o incrementar las vacunas. Pero, centrarse en cuestiones concretas que tienen un abanico de atención y soluciones directas, significa olvidarse de muchas otras dolencias. Nuevos informes revisados por expertos sugieren que se debe fortalecer el sistema sanitario en su totalidad. Panamá, por ejemplo, gasta $496 dólares por persona en atención de salud pública. Compare esto con los países de bajos ingresos, en los que viven mil millones de personas consideradas las más pobres del mundo, y en los que apenas se gastan $14 por persona para el cuidado de la salud. Invertir solo un poco más podría hacer mucho bien.

Se calcula que este año, 9 millones de personas de países de bajos ingresos como Bangladesh, Uganda y Haití morirán antes de su cumpleaños número 70. Esto afectará a otros 19 millones de países de ingresos medio-bajos, como la India, Nigeria y Guatemala. Pero a medida que los países se hagan más ricos, para 2030, también se volverán más saludables. Se estima que para entonces la muerte prematura total caerá de 28 millones a 24 millones por año, a pesar de que la población crecerá en casi mil millones.

Los autores canadienses del estudio consideran que es posible lograr una mayor reducción en la mortalidad, lo que resultaría en la caída de dos tercios en la mortalidad infantil desde 2010, y de un tercio en las muertes de personas de entre 5 y 69 años de edad, desde 2010. En total, esto reduciría los fallecimientos de la mitad pobre del mundo en otros 7 millones anuales en 2030.

Para ello sería necesario aumentar el gasto en salud, desde el actual 2% del PBI al 5% del PBI. En los países de bajos ingresos el gasto en salud pública aumentará a $23 por persona para 2030, porque serán más ricos. Pero si se incrementase a $34 nos permitirá evitar 2 millones de muertes adicionales cada año. En los países de ingresos medios bajos, el gasto de salud pública será de $85 por persona, de aumentarse a $128 salvaría a casi 5 millones más de vidas dentro de 15 años.

Debido a que hablamos de ayudar a la mitad de la población mundial, no se trata de una propuesta barata. El total de costos adicionales llegará a casi medio billón de dólares al año para 2030. Aun así, todavía se compara favorablemente con los beneficios de salvar 7 millones de vidas, tanto medido en pérdida de productividad como en valor intrínseco atribuido a los seres humanos. La estimación global muestra que por cada dólar que se gasta, lograremos $4 de beneficios humanos. Para los mil millones más pobres, porque el gasto es tanto más bajo que habrá muchas más oportunidades, de corto alcance, y cada dólar invertido aportaría $13 de beneficio.

Cada dólar que se invierta en combatir la tuberculosis, representa $43 de beneficio, y cada dólar utilizado en erradicar la malaria, producirá $36 de beneficios. Estos son más altos porque es más eficaz salvar la vida de niños y adultos jóvenes que sufren de enfermedades fácilmente curables. Ayudar a todos, a través de un sistema de salud ampliado, es más justo.

Los beneficios de tener mejor prestación sanitaria son innegables. El personal médico no solo puede proporcionar atención continua y prevenir o tratar el rango normal de enfermedades y garantizar partos más seguros, sino que estaría en condiciones de reaccionar ante las emergencias a medida que surjan.

Por ejemplo, cada año muere un número considerable de gente a causa de lesiones, y el equipo de economistas estima que esa cifra también se podría reducir a un tercio. El brote del ébola en África Occidental es otro claro ejemplo. Los países que más sufren tienen muy mala atención sanitaria general, por eso ahora se invierten grandes cantidades de dinero proveniente de la ayuda internacional para detener la epidemia.

Hay muchas y buenas propuestas potenciales para mejorar la salud, como algo prioritario para los próximos 15 años, que se centran en la atención del VIH, la malaria, la tuberculosis y la mortalidad infantil, en particular. Todas son dignas de atención, pero también se argumenta, con fuerza, que lo más simple es fortalecer los servicios de salud para lograr un recorte global de muertes prematuras.


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