Hace 40 años ocurrió uno de esos milagros musicales que marcaron para siempre la historia de la salsa en general, y en particular, la de la música panameña: Rubén Blades y Willie Colón publican Siembra, un disco que contiene algunas de las canciones que transformaron por completo el género, según los expertos.
De esos temas, hay dos que conviene rescatar de camino a las elecciones presidenciales del próximo año: Plástico y Siembra, que abren y cierran el álbum, uno de los más vendidos de Fania Records y que de alguna forma inaugura la llamada “salsa intelectual”, que ha dado voz a tantas realidades latinoamericanas.
Plástico, metáfora de lo moderno e inmediato que no pierde vigencia, advierte “no te dejes confundir, busca el fondo y su razón”. Si hace 40 años era fundamental buscar las razones abandonando la superficialidad, hoy es imprescindible. Las “lides politiqueras” hay que escudriñarlas para evitar engaños y males mayores.
Siembra, que da nombre al álbum y es el gran tema del disco, nos interpela en la voz de Rubén Blades: “Usa la conciencia latino, no la dejes que se te duerma, no dejes que muera”, buscando del oyente una reflexión comprometida mientras escucha. Según lo que sembremos, así serán los frutos. No hay queja posible, siembra lo que quieres cosechar, no hay luego lugar para reclamos: tenemos que ser conscientes de lo que deseamos y trabajar por ello.
Y entre estas dos canciones, la mítica Pedro Navaja, un cuento urbano que tuvo una no tan espléndida segunda parte, y la emocionante María Lionza, diosa que “cuida el destino de los latinos, vivir unidos y en libertad”. Un hondo homenaje a nuestros hermanos venezolanos que tenemos que reivindicar hoy más que nunca.
Busquen el disco y viajen en el tiempo. Y reflexionen. Después de tantos años, estas canciones siguen enteras, llenas de un mensaje que no se agota. Que no nos confundan: nosotros miraremos el corazón, el fondo y su razón.
El autor es escritor
