La noticia de la posible construcción de un tren entre el occidente del país y la capital fue un chispazo que puso a volar mi imaginación. Vi un tren espléndido y moderno uniendo nuevas ciudades, llevando carga y pasajeros.
Ciudades que son un parque natural verde y limpio, con industrias manufactureras competitivas que usan energía renovable, que producen alimentos baratísimos en gigantescas torres hidropónicas, que pueden exportar a todo el mundo pues los puertos y todas sus facilidades están a un tiro de piedra, sin vehículos contaminantes; donde se recicla toda la basura, donde las personas tienen la prioridad para desplazarse en bicicleta a todas partes y pueden trabajar desde sus casas. Vi centros de desarrollo intelectual y de oficios que sustituyen a las escuelas y donde se prepara a todos para crear riquezas, liberándolos de dogmas, creencias limitantes y fanatismo; son semiprivados, obligatorios, sin fines de lucro, y quien no puede pagar obtiene una beca completa.
Son lugares donde se enseña respeto, consideración, amor y disciplina. Imaginé que las autoridades civiles no son electas. Cada 4 años las personas con capacidades administrativas participan en un concurso de oposición transparente y público.
El Administrador debe cumplir objetivos en un tiempo establecido y su desempeño es continuamente monitoreado con índices de gestión y cumplimiento. El control de los bienes públicos en línea le permite a cualquiera saber cuánto ingresa, cuanto egresa y por qué. La justicia es independiente. Los jueces ascienden por mérito y concursos de oposición, nadie los elige. Los servicios primarios de salud son preventivos y a domicilio enseñan qué alimentos y hábitos debemos tener para estar sanos.
Vi que las personas adquieren un seguro de salud, de accidentes, vida y retiro integrados, de bajo costo, pues la cadena de investigación y producción de servicios y medicinas se ha optimizado para conseguir el bienestar común sobre las ganancias exorbitantes.
Los servicios públicos son privados y se manejan con criterios gerenciales, no con clientelismo político. Los únicos organismos públicos son los de administración, justicia y policía. Los servidores públicos son profesionales que ganan bien y los impuestos son bajos.
Los delincuentes son entrenados con disciplina militar y cada día aprenden oficios, emprendimientos, autoestima y civismo, de manera que al salir del centro de detención, están listos para integrarse de forma productiva a la sociedad y devolver el dinero que la comunidad invirtió en su preparación.
Vi que los turistas de todo el mundo vienen a estas ciudades a disfrutar del clima, de la paz, de la libertad, pero sobre todo, vienen a disfrutar de la felicidad que desprenden los que vivimos aquí. Y entonces recordé que para conseguir una sociedad así se necesita un verdadero líder visionario, y esos nacen cada siglo.
El autor es empresario y consultor gerencial