Meditando sobre un reciente pedido de unos senadores estadounidenses, en el sentido de “detener la ayuda militar a Honduras” sobre la base de lo que dicen ha sido detonante: el asesinato de una líder campesina en ese país y, el reciente y doloroso hecho de muerte en una discoteca en territorio de USA, queda una sensación de imposibilidad y desengaño. Cómo parar esa “ayuda” si en territorio hondureño funciona una poderosa base militar estratégica: Palmerola.
¿Cómo evitar más muertes, si continúan vendiendo armas de grueso calibre como vender caramelos y si, a nivel mundial, este país continúa vendiendo armas, guerreando y provocando a China y a Rusia?
No todo está perdido. Algo positivo está sucediendo en la juventud estadounidense: han despertado ante tantos descalabros y arbitrariedades. Hay miles de ellos protestando en las calles contra el armamentismo, las guerras y la discriminación social y entre estados; se habla de pluralismo ideológico y político, de inclusión y hasta de socialismo del siglo XXI, a pesar de la danza de miles de millones en las campañas de Hillary Clinton y Donald Trump y de las graves irregularidades sobre la desaparición de 150 mil nombres de votantes del padrón electoral en las primarias de un estado de ese país - para favorecer a una candidata - sin que se hayan dado explicaciones. Los jóvenes y los intelectuales del mundo miran con recelo la fusión de tres grandes consorcios de comunicación por cable –Charter, Time Warner y Bright House Network- en uno solo, en una transacción de 78 mil millones de dólares y otra de medios escritos, entre una sociedad propietaria de más de 100 periódicos y otra, Tribune Publishing, propietaria entre otros de Los Ángeles Times y The Chicago Tribune. O sea, grandes corporaciones mediáticas en muy pocas millonarias manos, mientras se da la prohibición de Trump al Washington Post. ¿Será todo esto beneficioso para la libertad de expresión? Casos parecidos se dan en otros países (Brasil, Argentina, Colombia, Perú, Ecuador).
Resultan muy preocupantes las próximas elecciones en USA entre dos candidatos que no ofrecen garantías de cambios positivos en esa gran nación. ¿Se doblegará B. Sanders, o dejará abierto el compás para sus miles de seguidores con una oposición propia de lo que viene pregonando? Las arcas del tesoro estadounidense están precarias y con mucha deuda, muchos frentes de guerra abiertos y otros en carrera, una economía que no despega desde 2008 y millones de gentes alrededor del mundo resentidas por los sufrimientos a que han venido siendo sometidos.
Se necesita de un liderazgo diferente, que haga amigos y socios con justicia y equidad, algo muy difícil de lograr. Las familias pobres quieren de vuelta a sus hijos y no recibir a cambio una bandera de tela doblada o un lisiado. Según Democracy Now, un reciente informe da a conocer que se mata de sed por corte de agua al pueblo palestino y otro informe de Holanda PAX acusa a instituciones financieras -entre ellas grandes bancos- de estar financiando la fabricación de bombas de racimo. La corrupción abunda y los núcleos familiares desaparecen ante las precariedades para sobrevivir. No hay espacio ni tiempo para más corrupción, demagogia ni cinismo. Es tiempo de tomar en serio las parábolas…“El que a hierro…”