COMPETITIVIDAD SOSTENIBLE

Transformación digital

Cuando entré a estudiar ingeniería en 1971, la principal herramienta de trabajo era la regla

de cálculo; hoy son piezas de museo. Para el último año de universidad (1975), ya Texas Instruments había sacado al mercado la calculadora de bolsillo SR-50, que tenía funciones trigonométricas y logaritmos. Ocho años después, Apple lanzaba Lisa Personal Computer y Compaq introducía su primera computadora compatible con IBM; Microsoft lanzaba su primera versión de Word, y Wang Laboratories la SIMM. Eran años de productos casi que experimentales, que no eran del todo confiables y bastante caros.

Para los 80 comenzamos a utilizar las hojas de cálculo (Lotus y Supercalc) en computadoras IBM PC que operaban con MS-DOS y en 1987 compré mi primera PC y la primera versión de Windows. Internet por su lado, en sus inicios era sumamente lento; imagino que muchos recuerdan el distintivo sonido que hacían al tratar de conectarse por módem. Registré mi primera cuenta Hotmail en 1997 y tuve mi primer celular Motorola en 1996, y el primero con cámara fotográfica integrada en 1999.

Hago esta breve introducción porque la tecnología poco a poco se transformó en una herramienta esencial que facilitaba y agilizaba el trabajo y los “Baby Boomers” fuimos parte de esa transformación, en la que o te adaptabas o te quedabas atrás.

La denominada cuarta revolución industrial es el resultado de más de 15 años de desarrollo en el actual milenio; y de efectiva implementación, menos de cinco. Se caracteriza por la fusión de tecnologías que están modificando los sistemas de producción, de mercadeo, y de administración. El término fue introducido por Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial, quien en 2016 definió el momento en que la tecnología digital rompe las barreras de lo físico y lo biológico en diferentes campos: robótica, inteligencia artificial, blockchain, Fin-tech, nanotecnología, computación cuántica, biotecnología, computación en la nube, internet de las cosas, impresión 3D y vehículos autónomos.

La diferencia entre lo que se venía dando hasta el 2015/16 es que no había interacción, y mucho menos en línea, entre los diferentes componentes de las cadenas de valor. Cada entidad, tanto a nivel interno como externo de las organizaciones mantenía relativa independencia y control sobre sus procesos y datos.

Los principios básicos de la cuarta revolución son conectar máquinas, sistemas y procesos a lo largo de toda la cadena de valor, los cuales eventualmente se pueden controlar de forma autónoma. Procesos y sistemas que pueden predecir y poner en marcha acciones para solucionar problemas.

Sin embargo, para que todo esto funcione de manera eficiente y óptima; las organizaciones deben atravesar una transformación digital, que implica cambios culturales significativos a todos los niveles. La transformación digital requiere un equipo de alta dirección diferente en que el cliente esté en el centro y todos los procesos estén alineados para cultivarlos, fidelizarlos y rentabilizarlos. La transformación digital conlleva también una gran cantidad de nuevos retos como lo son; la ciber-seguridad, resiliencia y estabilidad en las comunicaciones, integridad en los procesos, protección de la confidencialidad y, lo más importante, contar con el capital humano, las competencias y habilidades necesarias a todos los niveles.

Los retos son inmensos, pero así mismo son los beneficios. Al final, las organizaciones que lideren estos cambios dejarán de funcionar en silos, eliminarán procesos innecesarios y, lo más importante, contarán con mejor información para la toma de decisiones en asuntos estratégicos.

La transformación digital de los pilares de nuestra economía (sectores logísticos, marítimos, transporte aéreo y turismo) es clave para que mantengan y mejoren su competitividad.

El autor es consultor internacional 

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