Según dijo el miércoles pasado uno de sus hijos y asesores de campaña, Eric Trump, la estrategia migratoria del magnate inmobiliario devenido en político está“evolucionando”. Lo que sí permanece, aseveró en declaraciones a una emisora, es el muro, que también está explicitado en el plan migratorio que publicó hace un año. El resto, estará por ver, previsiblemente en próximos discursos dedicados a este asunto que Trump asentó como uno de los pilares de su campaña. El que había anunciado para el jueves ha sido pospuesto sin nueva fecha, aunque se espera que lo pronuncie la semana próxima. Mientras tanto, esto es lo que ha dicho y lo que ahora dice Trump sobre inmigración.
En junio de 2015, Donald Trump lanzó su candidatura afirmando que México enviaba a través de su frontera “drogas” y “violadores” y anunció por primera vez que construirá un muro en la frontera y hará que “México lo pague”. Hasta ahora, es la única promesa de campaña que mantiene de forma consistente y reitera en casi cualquier comparecencia pública. “100%”, contestó Trump la noche del martes al moderador ultraconservador de la cadena Fox, Sean Hannity, cuando este le preguntó si seguía manteniendo su plan. Lo reiteró en la segunda parte del programa, emitida el miércoles.
“Nos están matando en la frontera, nos están matando con el comercio, tenemos un déficit comercial con México de casi 60 mil millones de dólares al año. Así que se puede construir un muro”, sostuvo.
Un clásico de sus mítines es cuando Trump promete construir el muro y pregunta al público quién lo va a pagar y este exclama “¡México, México!”.
La construcción del muro figura de manera destacada en el plan migratorio que Trump publicó hace un año en su web. Es el único programa específico hasta ahora en esta materia del candidato republicano. En el primer punto, bajo la premisa de que “una nación sin fronteras no es una nación”, afirma que “debe haber un muro en la frontera sur” y que “hay que hacer que México pague por el muro”.
No dice en ningún momento que haya que hacer lo mismo con la frontera norte con Canadá.
¿Cómo se deporta a 11 millones de personas?
“Lo haces, lo haces”.
¿Va a tener algún tipo de fuerza deportadora?
“Vamos a tener una fuerza de deportación. Vamos a hacerlo de forma profesional”.
Durante meses, sobre todo hasta el inicio de las primarias republicanas, Trump respondió, una y otra vez, sin dudar sobre la necesidad de expulsar a los 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos, incluidas aquellas familias que tienen hijos ciudadanos estadounidenses. “Se tienen que ir”, enfatizó ante las cámaras de forma insistente.
Su discurso comenzó a cambiar en junio, cuando en una entrevista dijo que “no llamaría deportación masiva” a sus planes y que sus políticas al respecto tendrán “corazón”. Ahora, ha admitido que está abierto a “suavizar” las leyes. “Ciertamente pueden suavizarse, porque no pretendemos hacer daño a nadie”, respondió Trump el martes a la pregunta de si estaría dispuesto a modificar su postura ante inmigrantes que llevan años en el país y cumplen las leyes o a los que han educado a hijos estadounidenses.
“Tenemos algunas personas estupendas en este país”, agregó el candidato que ha demonizado durante casi un año a los indocumentados. Según adelantó, tomará“muy pronto” una “decisión” definitiva sobre las deportaciones. El miércoles, Trump negó que lo que se está planteando ahora sea una “amnistía”, aunque es como lo calificó cuando sus rivales en las primarias proponían también una vía para las personas que “llevan 20 años en el país y pagan sus impuestos” y como ha llamado las políticas de los demócratas en el mismo sentido.
¿Qué dice de las deportaciones su plan? En el plan migratorio publicado, Trump no hace referencia alguna a la deportación de todos los indocumentados. Solo reclama, como sigue argumentando ahora, que hay que echar “a los malos”. De hecho, en todo su programa solo aparece una vez la palabra “deportación”, cuando afirma que “todos los inmigrantes ilegales que pertenezcan a bandas [criminales] deberían ser detenidos y deportados”. También promete la devolución forzada a sus países de “todos los inmigrantes criminales”, es decir, que hayan sido condenados en Estados Unidos por un delito grave, una política que ya implementa el gobierno de Barack Obama.
