Existen muchas características en común entre los argentinos y los ciudadanos de cualquier otro país. Sin embargo, a nadie se le escapa que existe un distintivo fundamental: se trata de una sociedad siempre dispuesta a hablar de sí misma y complejizar acerca de su identidad.
Un reciente estudio de la Universidad Siglo 21, ubicada en la provincia de Córdoba, causó sorpresa al revelar un sentimiento en común que no se vivía desde el verano de 2002, cuando estalló la más grande crisis económica de los últimos 50 años. Casi la mitad de los consultados aseguró que, en caso de tener una oportunidad, está dispuesta a irse del país.
El informe, de alcance nacional, fue realizado por el Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales de la Universidad Siglo 21, y estuvo encabezado por Leonardo Medrano. Los resultados son idénticos a los que arrojó un estudio realizado en febrero de 2002 por la consultora Gallup y publicado por el diario La Nación. En aquella época, Argentina vivía un verano difícil, con un presidente (Fernando de la Rúa) obligado a dimitir tras una pueblada que se conoció como argentinazo y con un mandatario en funciones (Eduardo Duhalde) puesto de emergencia por el Congreso Nacional. La falta de empleo y la crisis económica empujaron a muchos argentinos al exterior y era común ver escenas como las de la foto que acompaña esta pieza.
“Al 43% de la población que tiene entre 18 y 24 años le gustaría vivir en el exterior”, afirmó aquella investigación. Catorce años después, la población que ve el exilio como una posibilidad palpable alcanza al 42.3% de los encuestados.
En diálogo con El País, Medrano afirma que en el estudio de Siglo 21 “no se valuó el componente netamente económico, aunque puede ser algo que contribuya. Al momento del relevamiento no se había dado el tarifazo tan fuerte como ocurre ahora, aunque obviamente se hizo sentir el tema de la crisis”.
La investigación, realizada en el contexto de los festejos por el Bicentenario de la independencia argentina, también propuso a los consultados elegir una palabra o frase que defina a la sociedad en la que viven. La que más apareció, entre más de 170 mencionadas, fue “buena gente” con un 18.8%; cuando se indagó sobre el significado, respondieron que los argentinos son personas amables, cálidas, solidarias, hospitalarias y colaborativas.
A esa le siguieron dos un tanto más polémicas: “egocéntricos”, con 13.7%, y “corruptos”, con 11.1%. Para balancear un poco en el cuadro de honor también aparecen identificados como “trabajadores”. Entre las palabras que aparecen con menos de 1% estuvieron: “emprendedores”, con 0.4%; “perseverantes”, “positivos” y “responsables”, con 0.2% cada una y “auténticos” y “sudamericanos”, con 0.1% cada una.
“De todo el universo de palabras es muy fuerte que aparezca la palabra corrupto. Creo que demuestra una sensación de hartazgo de un país donde todo el tiempo hay corrupción, no se respetan las normas y es difícil tener previsibilidad”, explica Medrano.