Recientemente ha llamado mi atención la publicación de una estadística que sugiere que el costo de una alimentación sana en Panamá es “69% más caro” que el de la canasta básica, que incluye embutidos y alimentos procesados que son perjudiciales para la salud.
Al leer este titular, si yo fuera una persona que no se toma la molestia de investigar, mi reacción inmediata sería “bueno, qué lástima, nunca comeré saludable”. ¿Es esta la respuesta que necesita nuestra sociedad con tan altos índices de obesidad y enfermedades crónicas? Por supuesto que no.
En primer lugar, es necesario reconocer que al llevar un estilo de vida de alimentos procesados, cancerígenos y de mala calidad, la persona está trazando un camino hacia enfermedad crónica, panorama en el cual, por ejemplo, una cirugía de corazón abierto puede costar alrededor de $80 mil a $200 mil, un año de hemodiálisis $72 mil y un trasplante renal $170 mil. ¿Y si la persona no puede financiar esto? Su alternativa es fallecer; todo esto por ahorrarse unos cuantos dólares en comida.
Ahora, en la tabla de precios que se publicó, los alimentos más caros fueron las carnes y las leches vegetales (de almendra, de soya), que no son alimentos necesarios sino opcionales para alcanzar un estado de salud óptimo. Si desean confirmar esta información pueden buscar la posición de la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos, que es el grupo más grande en el mundo de profesionales de nutrición, que establece que una dieta de alimentos integrales de origen vegetal es perfectamente saludable en todas las etapas de la vida humana practicada correctamente, y curiosamente, estos alimentos son los más económicos. Esta declaración puede parecer controversial para algunos, pero ya es aceptada internacionalmente y Panamá puede acoger esta alternativa de salud.
Como ejemplos de que no es difícil, puedo mencionar que recientemente estuve trabajando en la elaboración de un menú saludable de alimentos de origen vegetal para una cafetería de una escuela en Panamá, y el costo de estas opciones era menor que el de comidas chatarra o que contienen carnes. Adicionalmente, tengo testimonios de cocineros que optan por hacer postres y opciones veganas porque les resulta más barato que su alternativa omnívora. Como referencia de los costos pueden buscar un especial informativo en Youtube titulado Cómo Comer Vegano Barato en Panamá, en donde una compañera y yo elaboramos un menú vegano de una semana ofreciendo hasta las tablas con los costos de mercados en Panamá, y la comida de una semana para una persona salía en 36 dólares aproximadamente.
Una alternativa que podemos contemplar a futuro es trabajar en huertos caseros, ya que técnicamente la comida sembrada por uno mismo es gratis y muchas verduras se pueden cultivar en espacios pequeños. En fin, de este tema se puede hablar infinitamente, pero espero que quede el mensaje de que ser saludable no es una meta inalcanzable y que al final del día, la comida chatarra o “barata” nos puede hacer prisioneros de una costosa enfermedad.
