AMBIENTE

La basura: un problema del ciudadano, no del gobierno

Por muchos años el pueblo panameño ha creído que la basura es un problema que debe resolver el gobierno de turno. Sin embargo, vemos cómo cada cinco años las administraciones públicas son reemplazadas y la problemática persiste. Este es un pensamiento errado que más allá de responsabilizar a las autoridades, busca excusar la falta de cultura y formación de pueblo. Pero, ¿cómo lo resolvemos?

El tema es preocupante; a diario vemos cómo toneladas de basura llegan a la bahía procedentes de diversos lugares de la ciudad de Panamá. Al menos 4 mil 370 toneladas de desechos se generan diariamente en el país y solamente el 58% es recolectado y llevado a vertederos, mientras que el resto termina en el mar o en vertederos a cielo abierto.

El asunto se intensifica durante la temporada lluviosa, cuando un simple aguacero inunda las calles, provocando afectaciones a conductores, comerciantes y, además transporta todos los desechos que son arrojados a las vías, como botellas plásticas, llantas y hasta neveras.

El Gobierno, a través de la Autoridad de Aseo y Desarrollo Urbano y Domiciliario (AAUD), el Municipio de Panamá y otros entes administrativos, ha desarrollado diversos programas y planes para tratar de solucionar esta problemática. Una iniciativa fue la promulgación de la Ley 30 sobre basura cero, para impulsar la ejecución de políticas de gestión integral de los residuos sólidos, al igual que establece sanciones para aquellos que la incumplan.

Entonces, debemos preguntarnos: ¿quiénes arrojan basura a las calles? La respuesta es simple y en ella está la solución. El panameño debe entender que las responsabilidades de este problema van más allá del gobierno y recae en todos los panameños. La solución es realizar un esfuerzo mancomunado entre el Estado, el cual debe proporcionar los mecanismos para una recolección de desperdicios y un óptimo manejo de la basura, y todos los panameños, que debemos crear conciencia de que arrojar basura a las calles nos afecta a nosotros mismos.

El autor es ciudadano 

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