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Los tres chiflados

Los tres chiflados
Los tres chiflados

No crean que escribiré de tres padres de la patria, ni de los jueces de marras. Y no por falta de razones, sino porque, estando de vacaciones, no me apetece. Como método de desintoxicación mental es bueno alejarse de los “panabochinches”, y solo seguirlos por la web. Pero el resto del mundo da para los 3 mil caracteres que nos impone “la dictadura de la caja”.

Durante los últimos días, hemos estado invadidos de noticias que involucran a los dos escobillones amarillos invertidos que gobiernan Estados Unidos e Inglaterra y al troglodita que gobierna Brasil. Parece mentira que semejantes especímenes ganen elecciones. Aunque nosotros los panameños tampoco es que podamos presumir de lo que elegimos.

Boris Johnson llega a primer ministro por una carambola como de ocho bandas. Desde que se votara el brexit, todo ha sido un torbellino sin poder llegar a un acuerdo sobre cómo cumplir el mandato antieuropeo de la forma menos traumática. Theresa May recibió más golpes que un punching bag, al punto que terminó renunciando sin lograr un acuerdo. Y ahora, escogen a este Boris Johnson, que solamente hay que verlo para entender el riesgo que implica, no solo para los ingleses, sino para el resto del mundo. El tipo está dispuesto a cumplir con el brexit el 31 de octubre, así para lograrlo se lleve por delante la economía de su país, la de toda Europa y posiblemente la del resto del mundo. Para muestra, reiteró que no pagará los 48 mil millones de euros que le corresponde para equilibrar la Unión Europea al salirse los ingleses. Eso, sin mencionar el enredo de procesos legales relacionados con el transporte, el control migratorio y muchas otras cosas que estaban integradas entre todos los países europeos. Y, para terminar, le pidió a la reina que disolviera el parlamento evitando que se puedan discutir alternativas menos catastróficas. En fin, el tipo considera que, si Inglaterra va a sufrir, pues que sufran todos, pase lo que pase. De veras que emociona tanta responsabilidad de parte del gobernante de una de las principales economías del mundo.

Por otro lado, los incendios del Amazonas tienen a todo el mundo enredado. Unos dicen que son algo sin precedentes, mientras que otros alegan que son lo mismo de todos los años, pero que ahora han hecho mucho escándalo para perjudicar la imagen del gobierno del pobre Bolsonaro, por ser de derechas. Lo que no parecen entender es que, si el tipo se aburrió durante su campaña de argumentar que la Amazonia es brasileña y que pueden talarla para hacer potreros, que el cambio climático es un cuento y que hay que explotar comercialmente todo ese territorio, no hay que ser Agatha Christie para pensar que puede tener que ver con lo que está pasando. Todo el mundo pide soluciones, al punto que Macron y el resto de Europa han amenazado con suspender negociaciones comerciales con Sudamérica si no se controlan los incendios. La respuesta de Bolsonaro, entre otras, fue que su esposa es más bonita que la de Macron.

Y, para terminar de rematarla, Trump parece que todas las mañanas se despierta y piensa “¿qué podré decir para ‘encabronar’ más gente?” Llegó al G7, apoyó en todo a Johnson y sus planes “brexitianos”, y alabó lo que está haciendo Bolsonaro en Brasil, negándose a cooperar con el control de los incendios. Todo eso, sin contar las burradas y mentiras que dice cada día, como parte de su estrategia de reelección en 2020.

En fin, estos tres chiflados están dispuestos a enredar el mundo ya más de lo que está. Si no fuera porque da lástima, esto sería muy cómico.

El autor es cardiólogo

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