“Ruin es el destino hacia el cual corren todos los hombres, cada uno persiguiendo su propio interés en una sociedad que cree en la libertad de los comunes”. Garret Hardin.
Es lógico aceptar que nuestra población se encuentra en constante crecimiento. Que no somos los mismos que éramos hace 200 años. Según la teoría de Robert Malthus, la cantidad de seres humanos se estará duplicando cada 25 años. Hace un cuarto de siglo, éramos apenas una nación de 2 millones de habitantes; actualmente estamos llegando a más de 4. ¿Esto no asegurará un cambio en nuestro comportamiento como sociedad? ¿Debería existir un cambio en la forma como esta población es gobernada? La población cambia a medida que aumenta; sin embargo, continuamos buscando un gobierno que siga haciendo lo mismo que lleva haciendo por años. Si no logramos un control ahora que seguimos siendo un país pequeño, qué nos espera dentro de 25 años, cuando nuestra población se duplique.
El estudio poblacional de Dunbar sobre primates explica como las comunidades tienen un límite de integrantes, aproximadamente 150, con el cual se puede mantener el orden. El estudio describe como al sobrepasar este número es necesario dividirse en grupos más pequeños para lograr la concordia dentro del mismo. Lo que significa que las comunidades buscan mantenerse pequeñas para permanecer organizadas.
En mi opinión, este número surge del conocimiento que las comunidades funcionan en armonía, siempre y cuando todos se conozcan, logrando el máximo de confianza y transparencia. Vamos a intentar ponerlo en perspectiva, si el país es de todos y todos tenemos derecho a poseer parte de sus recursos, los políticos son los que tienen la autoridad de decidir a cuánto tiene derecho cada uno. Sin embargo, los políticos se apropian de más, en comparación con el resto, sin justificación. La vergüenza no les afecta, el honor no les importa y la ley los protege. No tienen por qué limitarse a los mismos recursos que se le ofrece a la clase trabajadora. No importa cuánto despilfarren, ya que siempre vendrá otro gobierno a arreglarlo. ¡Y así nos vamos! Gobierno tras gobierno, hasta que uno intenta parar una tormenta tropical con un paraguas lleno de huecos.
Se necesita volver a la época en la que engañar al pueblo, además de ser ilegal, era repudiado por la sociedad, en la que la gente no se prestaba a escándalos sociales por la fama que esto generara, sin importar la calidad de la misma; en la que la corrupción se cargaba como vergüenza y no como una billetera pesada.
Lamentablemente, si esto tiene algún sentido es porque nuestros gobernantes están usando los recursos del Estado para su beneficio propio, no para el bien común. Estamos en una época en la que creemos conocer a nuestros legisladores, poniendo la mano en el fuego por ellos, pero no conocemos ni a nuestros vecinos. Se necesita un cambio en la oligarquía que rige a este país, la cual ha logrado estar a cargo más tiempo del que era capaz.
En conclusión, tenemos que exigir un gobierno que nos brinde las mismas oportunidades a todos de poseer parte de los recursos; que mantenga el orden dentro del mismo y evite el abuso, para lograr obtener el mejor resultado posible, sin abusar y sin esperar a que alguien más arregle lo que es responsabilidad de cada uno.
Quisiera resaltar la palabra oportunidades, ya que no estoy hablando de una ideología política en la que estos recursos son regalados. Únicamente busco resaltar la desigualdad cuando se trata de negocios con el Gobierno, la impunidad que se le da a políticos. Si bien todos nos regimos por las mismas reglas, por qué a unos les afecta más que a otros.
El autor es médico