Recientemente, el Gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, sin reserva alguna y en forma descarada, le ha hecho saber a nuestro gobierno, presidido por Juan Carlos Varela, su reserva abiertamente intervencionista del hecho de haber establecido relaciones diplomáticas y comerciales con la República Popular China.
El presidente Juan Carlos Varela ha respondido con firmeza como era su deber, dejando establecido claramente que nuestro país puede tener relaciones diplomáticas o de cualquier otra índole con cualquier otro país del mundo, como queda evidenciado en las recientes relaciones con China Popular.
Si Estados Unidos tienen una guerra económica con aquella nación, nada nos impide que seamos ajenos a este conflicto.
Podemos ser debidamente neutrales y amigos de ambos, como ha quedado demostrado a lo largo de nuestra historia.
Debo observarle al presidente Varela que si bien reconocemos su elevada dignidad para defender los intereses de nuestra nación como es su deber, le indico como patriota, a toda prueba, que Estados Unidos está acostumbrado a ese lenguaje prepotente con nuestros pueblos. El actual momento político internacional reclama que se actúe con prudencia.
El caso es, señor Presidente, que he venido observando, en su administración y en la anterior, que agentes de la inteligencia norteamericana se pasean libremente por nuestro territorio, y llama poderosamente la atención que cerca de 200 miembros del llamado Cuerpo de Paz se han dispersado en distintas provincias de nuestro país, y usted no debe ignorar el papel que juegan estos, dizque con ayuda comunitaria y hasta de orientación cultural.
No pretendo en modo alguno atizar mayores fricciones o actos inamistosos con Estados Unidos, pero de lo que se trata es que no debemos quedarnos en la respuesta suya que fue contundente hacia la administración norteamericana, por el hecho de provocación diplomática, y en el ocaso de su gobierno necesitamos de la calma y la armonía apropiada en el escenario político a debatirse para el relevo hacia el nuevo gobierno, gane quien gane, dentro de unas elecciones puras y limpias en que las leyes electorales son claras y precisas, el que sea usted el garante del cumplimiento de toda norma electoral, para que no se utilicen recursos oficiales por parte de ninguno de los miembros de su partido gobernante.
El autor es abogado y periodista
