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ESPAñA

Más sobre la cuestión catalanista

“Convertir las Comunidades Autónomas del Reino de España en Estados Federales empezando, lógicamente, por la más avanzada de todas las autonomías de España: Cataluña.”

Esta es la primera de mis hipótesis en cuanto al objetivo real por el cual el movimiento independentista de Cataluña ha tomado fuerza durante los últimos 10 años, sin que el Gobierno de España hiciera ningún esfuerzo por buscar la conciliación.

Es una estrategia político-social muy antigua que consiste en confrontar dos ideologías de extremos opuestos, con el fin de que el resultado final de la pugna sea el punto medio entre ambos extremos.

En otras palabras, frente a una ‘tesis’ se plantea una ‘antítesis’ para finalmente obtener una ‘síntesis’.

Tesis + antítesis = síntesis.

Tesis: el movimiento independentista catalán afirma que Cataluña debe independizarse del reino de España para poder gestionarse sin limitaciones, con el fin de alcanzar su plenitud económica, social y cultural.

Antítesis: el gobierno central afirma que Cataluña es parte del Estado español y, por tanto, su independencia sería una fragmentación de España y una violación a la Constitución española.

Síntesis: que Cataluña continúe siendo parte del reino de España siempre y cuando se le permita existir como un ‘Estado federal’ que, muy bien, podría denominarse: ‘Principado de Cataluña’.

Mi profesor de historia, Leandro Olivares, solía repetir que “la historia avanza en espiral” y que si queremos predecir el futuro basta con que analicemos los hechos del pasado:

España no fue siempre el reino que conocemos ahora. De hecho, a los panameños se nos enseña desde primaria que cuando Cristóbal Colón arribó a lo que hoy se conoce como América, lo hizo bajo los reinados de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón. Así que, en 1492, aún no existía un reino unificado llamado España, sino que se conocía a las tierras ibéricas como ‘Las Españas’: un territorio donde estaban instaurados varios pueblos y varios reinos, entre lo cuales también estaban el reino de Navarra y el Principado de Cataluña.

Los primeros en tomar acciones hacia la unificación de España fueron precisamente los reyes Isabel y Fernando, quienes decidieron contraer matrimonio para unir los reinos de Castilla y Aragón.

1492 también fue el año en que el rey Fernando logra la conquista del gran reino de Granada, y expulsa a judíos y musulmanes de todos los territorios que estaban controlados por él y la reina Isabel.

Y el siguiente paso hacia la unificación de España se da en 1512 cuando el rey Fernando conquista también el reino de Navarra.

En 1516, por primera vez, se unifican en una sola persona todas las coronas que habían adquirido los reyes católicos Isabel y Fernando con el reinado de su nieto Carlos I (también conocido como Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico).

En 1580, Felipe II (hijo de Carlos I) obtiene el dominio de la totalidad de la península ibérica, al acceder al trono del reino de Portugal.

Sin embargo, aunque todos los territorios conquistados formaban una unidad política bajo el reinado de un mismo monarca, cada uno de esos reinos disponía de sus propias leyes, sus aduanas, sus instituciones y su propia lengua.

¡Aquella fue la época más esplendorosa de España!

Y no fue esplendorosa debido a la gran riqueza que llegó a la península traída desde los territorios que habían sido conquistados en América, África y Asia, por lo cual Felipe II llegó a escribir: “En mi imperio nunca se pone el sol”. En realidad, su verdadero esplendor radicaba en la gran riqueza cultural que había en estas tierras en donde estaban asentados diversos pueblos, cada uno con su propio idioma, su propia cultura, sus fronteras y sus propias leyes; pero a la vez, con un solo monarca que regía sobre todos esos reinos y que garantizaba la defensa de todos sus pobladores.

Es a partir de Felipe IV cuando comienzan los intentos para centralizar en Castilla la administración de todos los reinos y provincias de la península ibérica, debido a que era el reino de Castilla el que cargaba con todos los gastos de defensa del Imperio Español, lo cual no era considerado justo por los castellanos; siendo el siglo XVII el periodo durante el cual nace el absolutismo monárquico en España, cuyo primer proyecto fue tener un ejército único formado por soldados de todos los reinos y provincias de la península.

La reacción a esos intentos absolutistas homogenizadores da lugar a la Guerra de Restauración por la cual Portugal recobra su independencia, y también al que podríamos considerar el primer movimiento independentista-nacionalista de España: “La Sublevación de Cataluña”.

Así que podemos afirmar que 1640 marca el inicio de las disputas entre Cataluña y el gobierno central del reino de España, que como consecuencia produjo la primera proclamación de la República de Cataluña.

Pero, a principios del siglo XVIII, el resultado de la Guerra de Sucesión da paso a la llegada de la Casa de Borbón a la monarquía española y es Felipe V de Borbón quien, finalmente, consiguió consolidar el proyecto de absolutismo sobre todas las demás regiones de España, eliminando fueros y privilegios a todas las regiones que no se mantuvieron fieles a él durante la guerra, la primera de las cuales era Cataluña.

Desde entonces, los movimientos independentistas y las guerras en las tierras españolas no cesaron hasta que en el año 2006, durante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, por primera vez en la historia de la relación entre Cataluña y España se consigue un acuerdo que satisface a todas las partes y que, además, es refrendado por los ciudadanos de Cataluña el 18 de junio de 2006.

¡Por fin se había logrado la paz entre catalanes y el resto de los españoles!

Pero el Partido Popular (principalmente) presentó varios recursos de inconstitucionalidad del ‘Estatut de Cataluña’ a los cuales, finalmente, el Tribunal Constitucional de España dio la razón; despertando así, una vez más, la ira del pueblo catalán.

Así que, los catalanes decidieron abandonar ese punto medio en el que habían aceptado mantenerse (gracias a las negociaciones con los diputados del Partido Socialista Obrero Español) y se posicionaron en el extremo contrario a la postura del Partido Popular y el Tribunal Constitucional: “buscar la total independencia de España y proclamar la República de Cataluña”.

Y es justo en este punto en el que nos encontramos ahora, en abril de 2018: “En un juego de dos equipos rivales en el cual cada uno tira con fuerza de su extremo de la cuerda” para al final, muy probablemente, llegar al mismo punto del pasado: “reconocer el derecho de Cataluña a ser un principado como lo fue bajo el reinado de Felipe II, la época más gloriosa de España”.

Pero si este fuera realmente el objetivo que buscan conseguir, entonces el reino de España estaría próximo a estrenar un nuevo sistema de gobierno: ‘Monarquía Federativa Parlamentaria’.

El autor es especialista en Capacitación


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