El cuento es uno de los géneros literarios más difíciles de lograr, sobre todo por la precisión que requiere su construcción. Un buen cuento necesita dirección, velocidad y puntería. Nada debe faltar ni sobrar. Cada palabra cuenta. Antes de la primera línea, el autor debe tener todo estructurado en su mente, para que, al final, sea posible entregar una emoción o pensamiento trascendente y significativo, que perdure positivamente en el lector.
Es por ello que la brevedad y la contundencia resultan esenciales a la hora de escribir un buen cuento. De manera que, tanto en la literatura como en la vida real, cuando nos topamos con un cuento muy largo, ambiguo y confuso, hay que tener cuidado, ya que las probabilidades de que, al final, quedemos desilusionados son altas.
Tal podría ser el caso del complejo y muy elaborado cuento sobre la mina que nos presentó, el pasado 30 de septiembre, la comisión interministerial, y que los panameños percibimos como una especie de galimatías, por aquello de “abrir para cerrar”, que solo se compagina con la célebre frase “Ahí está el detalle: no es ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario”, del actor y comediante mexicano Mario Moreno (Cantinflas).
En efecto, la propuesta, elaborada por los ministros Navarro, Moltó y Chapman, parte de una fórmula compleja y contradictoria en sí misma: evaluar una puesta en marcha de la reactivación de la mina, para que sea el propio sitio el que genere los recursos necesarios para financiar un cierre ordenado, sin costo para el Estado y sin posibilidad de prórroga. No obstante, el tiempo estimado para dicho cierre ordenado puede durar incluso más de tres décadas, o, lo que podría resultar lo mismo, el tiempo de vida restante del yacimiento de cobre en Donoso. Definitivamente, este cuento empezó con un título tenebrosamente engañoso al llamar “cierre ordenado” a la evidente intención de reanudar la explotación de la mina por las próximas tres décadas.
Pese a las encuestas de opinión, mayoritariamente contrarias a la explotación minera, en cerca de un 70%, y pese a lo dispuesto por el Pleno de la Corte Suprema de Justicia el 27 de noviembre de 2023, cuando declaró por unanimidad inconstitucional la Ley 406 y encontró vulneraciones constitucionales que abarcaron las reglas de contratación pública, las competencias de los órganos del Estado, el manejo de los recursos naturales y derechos vinculados con la vida, la salud y el ambiente durante el período de explotación transcurrido, la ruta que plantea la comisión interministerial es “abrir la mina para pagar su cierre”, sin ofrecer ninguna explicación sobre cómo es posible reactivar la explotación de la mina sin entrar en contradicción con las decisiones judiciales, o soslayar el inconveniente legal que representa el fallo de la Corte, un fallo que, como ha reiterado el presidente Mulino en innumerables ocasiones, “se acatará íntegramente”.
Finalmente, me parece un tanto ingenuo y, por demás, malsano y hasta grotesco el argumento desarrollado por el ministro Chapman, cuando, bajo la supuesta simplicidad de su respuesta ,nos dijo: “Cero es lo que debe costar al presupuesto general del Estado el encontrar una solución al tema de la mina de cobre. Si la mina reanuda sus operaciones y genera los recursos para pagar su propio cierre, los panameños no tendríamos que hacerlo”. ¡Qué maravilla! Imagino que esa será la respuesta de los directivos de la empresa minera First Quantum, quienes deben estar preguntándose ansiosos dónde firmar.
El autor es escritor y pintor.


