“Los gobiernos que ahorran centavos a costa de la actividad cultural están, en realidad, despilfarrando el futuro”. Pedro Rivera
El sector cultura de un país es tan importante como el de la salud, la educación, la vivienda, etc. Sin cultura, no hay desarrollo real. La lógica de que la cultura es un ornamento, que solo sirve para alegrar a los turistas, es una noción triste y empobrecida. Esta lamentable idea no permite ver el impacto de la cultura en el desarrollo de un país y en la sociedad. Recortar el presupuesto del Instituto Nacional de Cultura (INAC) va en contra de su hashtag #CulturaEsDesarrollo y se convierte en una ironía.
El INAC es una institución noble. Esta distinción no es un capricho, tampoco significa que el INAC sea mejor que otras instituciones, solo le da un atributo que la hace diferente. Con cultura la comunidad tiene la posibilidad de construir ciudadanía y resolver conflictos. Con cultura se renuevan las condiciones de inclusión social, de equidad, las tensiones sociales se liman en la arena del diálogo y se genera participación política en las comunidades. La cultura es un canal para formar ciudadanos cada vez más conocedores de sus problemas, participativos en las decisiones de su entorno, críticos de su existencia y conscientes de su realidad.
Por eso, el INAC es una institución especial, porque trabaja desde la cultura. La cultura es tan importante como la vacuna contra el tétano o una vivienda digna para vivir. Poco puede servir tener buena salud o una buena casa si el entorno carece de cultura. Cuando la violencia, las drogas, el vicio y las cantinas sustituyen a las bibliotecas y centros de cultura, por ejemplo, el diablo se divierte. Los proyectos de vida nacen cuando la imaginación y la creatividad generan ideas nobles. Cuando hay cultura en el ambiente existen más posibilidades de que las balas se conviertan en abrazos.
Basta citar uno de los proyectos del INAC que ha cambiado la vida de muchos jóvenes, como la Red Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles de Panamá, que ahora será afectada con el recorte. Los concursos de literatura, como el Medio Pollito y el Gustavo Batista Cedeño, están diseñados para favorecer a los niños y jóvenes. Las escuelas de bellas artes, las coordinaciones regionales, los museos, la Oficina del Casco Antiguo del INAC atienden a una población juvenil importante. En cada uno de estos espacios se genera la creatividad que aleja a los chicos de los malos pasos. Sin citar el apoyo que brinda el INAC a programas de agentes externos.
¿Qué precio tiene cambiar la vida de una persona a través de la cultura? Respuesta: no tiene precio. Todos sabemos que esta respuesta es una figura retórica. La verdad es que se necesitan recursos para que la cultura panameña esté a la altura de otros países que desde hace mucho tiempo reconocieron el potencial de la cultura en el desarrollo y la salud del pueblo.
En 2019 se llevará a cabo la JMJ en nuestro país. Un evento sin precedentes que sin duda será una experiencia muy positiva para jóvenes de cinco continentes; será una asamblea de culturas. Cito esta reunión mundial porque cuando se cuida el espíritu se cuida el cuerpo, pero si no cuidamos nuestra cultura, no cuidamos el entorno; si no invertimos en cultura no estamos cuidando a nuestros jóvenes locales. No importará cuántos encuentros vengan de esa naturaleza, porque el diablo, que es el cuerpo, solo estará esperando a que la cruz esté al revés para salir a divertirse.
El autor es escritor y promotor de lectura