¿Por qué un joven golpea a un adulto mayor discapacitado? La respuesta corriente será porque es un mal nacido, simplificando y omitiendo las malas palabras que se merece.
Pero, antropológicamente hablando, la respuesta es triste. Este joven hizo eso porque está enfermo. Puede ser miembro de un club deportivo, pero está enfermo y su enfermedad se llama mediocridad. Un individuo mediocre es una persona resentida sin valores y con la autoestima tan pobre como la cultura que lo ha criado.
Es cierto que los valores también se pierden en otros contextos. No obstante, en los entornos donde la violencia y la inseguridad prevalecen, los jóvenes no solo pueden ser más vulnerables, sino también más perversos.
En los proyectos de renovación urbana del Gobierno abundan las canchas para deportes, pero no hay equipamientos culturales. Por eso, no importa cuántos balones les regalen a los niños y jóvenes, seguirán siendo mediocres. Y la mediocridad genera resentimiento y violencia.
La mediocridad no tiene clase social. Pobres y ricos pueden tener una mentalidad mediocre. Pero la mediocridad encuentra terreno fértil en los espacios empobrecidos por la falta de educación y cultura.
Urge trabajar sistemáticamente y de manera articulada con la familia. Se puede renovar sus viviendas, pero si no hay una renovación de su cultura nada va a cambiar y eso es un verdadero desafío para las autoridades.
Hemos sugerido que proyectos de renovación urbana como los de Curundú y Colón deben tener equipamientos culturales. Espacios como megabibliotecas interactivas donde profesionales puedan trabajar con la familia programas educativos de animación sociocultural.
En las comunas de Medellín, que eran verdaderos infiernos donde ni la policía se atrevía a entrar, esto se logró y hoy día puedes ver una megabiblioteca en medio de la comuna. No me resigno a creer que en Panamá, en nuestros barrios, no se puede hacer lo mismo.
Un reto que tendrá el próximo gobierno será el mismo que han tenido otros, pero que han ignorado: invertir en cultura y educación para cambiar una mentalidad mediocre que nos está enfermando sin misericordia.
El autor es escritor.