GOBIERNO CORTIZO

A 100 días de una gestión

Transcurridos cien días de la ascensión al poder de Laurentino Cortizo, quien llega a la presidencia con una porción ínfima del electorado, es menester observar la percepción que se ha ido construyendo en la mente de la gente.

Dice Sergio Manaut que: “Cuando un ejecutivo es promovido o seleccionado para asumir la posición más alta en una empresa, su rendimiento durante los primeros 100 días de gestión será crucial: tanto amigos como enemigos estarán observando signos de éxito o fracaso a largo plazo”.

A juicio nuestro no hay todavía un mensaje claro de una gestión que tendrá que hacer lo propio para dar las respuestas a la población. Tal vez jugando al impresionismo, las conferencias de prensa dadas después de los Consejos de Gabinete se muestran como una manera de informar. Sin embargo, la ausencia presidencial le da un sabor político que muestra alguna debilidad en la figura del presidente. Únanle a esto la aparente o real contradicción entre el Ejecutivo y el Legislativo.

Los problemas sociales parecieran estar todavía en el discurso y no en las propuestas serias de solución. La inseguridad-por ejemplo- se presenta como el talón de Aquiles, la cual viene a ser uno de los problemas sentidos de la sociedad panameña, que crece vertiginosamente, mientras las altas autoridades encargadas de su enfrentamiento tratan desesperadamente de explicar lo inexplicable.

La sensación de que se profundizan para los de arriba los fueros y privilegios es real. Los nombramientos en el sector público dispensado a ellos con exagerados salarios, producen un sabor amargo. Los propios copartidarios y los extraños resienten esa acción y los reclamos cada vez más suben de tono. Si a esto usted la añade la propuesta impensable de recorte a las instituciones de educación superior, como es la Universidad de Panamá y a otras, lo cual pone de manifiesto que la “austeridad con eficiencia” es una frase con contenido artificial, y la “educación como estrella”, desdice la promesa electoral de que no se permitirá mentir.

Y, a pesar del señalamiento presidencial de que cada cual haga su trabajo, aún con la separación de los poderes, la justicia panameña, sí lo hace en favor de la impunidad y de los ricos, lo cual pareciera lo pertinente. Y si también consideramos aquello de que no habrá “intocables” en el gobierno, no queda más que aceptar que se juega con el discurso, puesto que sin siquiera recriminar la actitud asumida por la directora de Migración, se decide públicamente no hacerlo, enviando el pernicioso mensaje que para unos sí y para otros no.

La población siente que la economía está paralizada y que el desempleo sube sin ver posibilidades reales de solución, y que lo ocurrido hasta el momento es más de lo mismo. Mientras todo esto pasa, la figura presidencial muestra ambivalencia, unas veces jugando al duro, otras al líder popular, lo que le quita seriedad y mucha prestancia al solio presidencial.

Para la comunidad, los 100 días han transcurridos con más penas que glorias y toca al “buen gobierno” cumplir con ello para que la prosperidad llegue a los panameños.

El autor es docente universitario.

Edición Impresa