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ALAN GARCíA

El discípulo que superó al maestro

La trágica noticia de la muerte de uno de los políticos latinoamericanos más importantes desde que hizo su impronta en la década del 80, nos ha tomado a todos por sorpresa, y nos lleva a reflexionar sobre el presente y futuro poco halagador de toda América Latina, mientras que el virus de la corrupción nos siga contagiando.

¿Quién fue Alan Gabriel García Pérez? Sin duda, no fue cualquier político, ni mucho menos un expresidente más del Perú. El dos veces presidente de esa nación fue militante de uno de los partidos políticos más emblemáticos, el APRA, fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre, de quien también fue su mejor discípulo. Haya nunca llegó al poder y Alan fue por dos periodos completos presidente constitucional.

El también profesor universitario y líder histórico del APRA, en 1994 publica El mundo de Maquiavelo, novela de elegante prosa escrita y vivida por el hoy difunto, es un alegato a su gestión de gobierno. Exculpado en 1992 por la Corte Suprema de su país, realiza una autocrítica de los errores cometidos en el poder, explica su defensa ante el Congreso, las persecuciones tramadas en su contra por decir una gran verdad: “la deuda externa es impagable” y como bien lo expone Gregorio Iriarte “inmoral”. En esta exquisita novela vemos un análisis acerca del gobierno y personalidad de Alberto Fujimori, la poca capacidad del APRA al no saber mantenerse en el poder, las actitudes de los militares apristas. En ella nos obsequia una singular reflexión acerca del ejercicio del poder político; con gran calidad literaria nos narra la manera de cómo huyó de quienes lo perseguían, la masacre de la Cantuta, entre otras.

En el desarrollo de la obra hace un análisis de los problemas que azotaban al Perú, como lo era el grupo Sendero Luminoso, las drogas, la delincuencia organizada, el desempleo, entre otros grandes males comunes en nuestra América Latina.

Alan García se vale del realismo novelado para comentarnos algunas máximas de la política moderna, tales como: “sea como sea, la gente solo se acuerda del final”, refiriéndose al final de toda gestión gubernamental, y he allí que los politólogos, cuando asesoran a jefes de Estado, les recomiendan que si deben adoptar medidas enérgicas, fuertes, impopulares, lo hagan al inicio de su gestión y no al final, al igual que los grandes proyectos deben ser ejecutados durante la gestión del gobierno, un par de meses antes del gobierno electoral, para que el votante valore al partido en el poder.

García nos dejó escrito en esa formidable novela evocaciones de las intrigas, pasiones y manipulaciones que han dado a la política una imagen siniestra, y su título: El mundo de Maquiavelo, recoge la acepción vulgar que tiene la vida y obra del gran florentino. Con sus defectos y virtudes, Alan García fue un gran político, la historia decidirá si lo absuelve o lo condena.

El autor es abogado y docente.


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