El petróleo es el componente vital de la civilización moderna. Sin este líquido oscuro y caprichoso nuestro modo de vida sería impracticable. Con el barril de referencia para nuestro hemisferio (WTI) tocando los $70, tenemos una excusa para hacer un comentario sobre la titánica lucha que se esconde a plena luz detrás de ese precio.
Desde principios de los años 60, el principal factor en el precio del petróleo por el lado de la oferta ha sido la acción o inacción del más poderoso de los carteles económicos de nuestros tiempos: la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Un club que en el pasado llegó a dictar términos en los mercados del planeta y que, a pesar de contar entre sus miembros a algunos de los países más inestables del globo (y de comportamiento más cuestionable), mantiene una primacía difícil de cuestionar en la industria petrolera; en particular su líder de facto, Arabia Saudita. Aunque la OPEP “solo” controla alrededor del 35% de la producción mundial del hidrocarburo en la actualidad, cuando los miembros se manifiestan el precio se mueve. Sin embargo, y por primera vez en décadas, esta primacía de la OPEP está siendo sistemáticamente cuestionada por el shale oil: un petróleo extraído de capaz geológicas de donde antes no era posible extraerlo de forma económicamente viable y que le ha dado un impulso tremendo a la producción interna en Estados Unidos, primer consumidor del recurso en el mundo, y que, gracias a esta tecnología, podría convertirse en los próximos años en su primer productor. Texas y las Dakotas lentamente han comenzado a sustituir parcialmente el petróleo que llega de las orillas del golfo pérsico.
Este épico choque por el dominio del mercado petrolero global determinará en los próximos años hechos fundamentales como el nivel de transferencia de riqueza entre el mundo desarrollado y algunos de los países más problemáticos del planeta; así como las presiones inflacionarias sobre algunas de las economías más ricas del globo. El desenlace es impredecible. Si el concepto de progreso tiene algún significado concreto, los últimos 200 años de experiencia humana nos intentan decir que el capital y la tecnología tienden a prevalecer sobre los accidentes geográficos (en este caso, geológicos) y las realidades demográficas, así que cabe pronosticar el continuo ascenso del shale oil estadounidense en los próximos años, pero nada está garantizado. El duelo entre jeques y cowboys apenas ha comenzado.
El autor es financista.
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VALOR RAZONABLE
El duelo silencioso
14 may 2018 - 05:00 AM
