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El pasado regulando la movilidad inteligente

¿Conoces las diferencias entre los conceptos transporte y movilidad? Parecen iguales, pero no lo son. El transporte es el conjunto de mecanismos técnicos que nos trasladan de un lugar a otro, por otra parte, la movilidad es una cualidad que nos permite movernos sin limitaciones económicas, físicas y sociales. Mientras el transporte se enfoca en aspectos mecánicos y físicos, la movilidad se centra en la libertad y satisfacción del usuario.

Con el paso del tiempo la movilidad ha adquirido diferentes adjetivos que influyen en el transporte, siendo el concepto “smart” o inteligente uno de ellos. Un producto inteligente está compuesto por un “hardware” o dispositivo que capta datos en un formato específico que, posteriormente, son procesados y visualizados en un “software”, lo que permite ejecutar una acción o tomar decisiones efectivas.

De esta manera, nace la movilidad inteligente, un enfoque que emplea datos y dispositivos digitales como tabletas, teléfonos móviles y computadoras para optimizar nuestro traslado, ampliando el acceso a diferentes modelos de transporte e incrementando la calidad del servicio. Cuando en el pasado las mayores inversiones del sector eran destinadas a la fabricación de motores, actualmente, la tecnología ha tomado el liderazgo a nivel global. McKinsey & Company reporta desde el año 2010, una inversión superior a $187 billones en soluciones de movilidad inteligente como los semiconductores, sistemas avanzados para la asistencia de conductores (ADAS) y servicios de “e-hailing” o “ride-hailing”; estos últimos, representando más del 30% de estas inversiones.

A nivel nacional, las compañías de “ride-hailing” como Uber e InDrive son catalogadas como plataformas digitales de transporte y, al igual que en otras latitudes, enfrentan el desconocimiento y la mentalidad de reguladores que buscan perpetuar modelos de negocio de transporte obsoletos. El último intento de regulación es el Anteproyecto de Ley 185, propuesto por miembros de la Comisión de Comunicación y Transporte de la Asamblea Nacional, quienes pretenden someter los avances de la movilidad inteligente a concesionarios y prestatarias que, por medio de avisos de operación, limitarán las rutas de circulación de estos servicios y las opciones del usuario. Adicionalmente, la normativa plantea un control de precio en las tarifas, lo que reducirá las ganancias del conductor, lo que representa entre el 60% a 75% del precio pagado por los usuarios.

Por otro lado, los diputados proponentes violan la libertad de empresa, forzando la negociación entre prestatarias y plataformas digitales de transporte, quienes poseen una estructura operativa multinacional ¿Cuáles son las contribuciones de los concesionarios y prestatarias de transporte al desarrollo de la movilidad en Panamá? Puedo decir que ninguna, de hecho, es un sector que solo vela por sus intereses y promueve la corrupción en la emisión de cupos.

La Comisión de Taxis y Limusinas de la Ciudad de Nueva York reporta menos de 14 mil taxis operativos para abastecer una demanda de 8 millones de habitantes, no obstante, el anacrónico modelo de concesionarios y prestatarias de transporte panameño ha impulsado la emisión de más de 80 mil cupos de taxis para abastecer a un país de solo 4 millones de habitantes. Los taxis y plataformas digitales de transporte (licencia FHV) de Nueva York son regulados por esta entidad municipal con base en estándares de movilidad, no existen intermediarios.

El modelo de concesionarios y prestatarias de transporte ha disminuido la factibilidad del negocio de taxis en Panamá. La apuesta de los reguladores por el pasado no contribuye al desarrollo de la movilidad. En realidad, este esfuerzo queda minimizado ante contribuciones de mayor y menor escala, como el Metro de Panamá, una obra que trabaja en un plan maestro visionario con interferencias políticas mínimas.

Las acciones en detrimento de la movilidad inteligente reducen la calidad de vida de los pasajeros y conductores, ambos usuarios de las plataformas digitales de transporte. Este ataque a la innovación desconoce la superioridad de la tecnología sobre la regulación, como elemento complementario de la movilidad, por ende, me opongo a la discusión del Anteproyecto de Ley 185.

El autor es especialista en movilidad sostenible e innovación y miembro de la Fundación Libertad


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