Exclusivo

El poder de las buenas preguntas

El poder de las buenas preguntas
La pregunta, la curiosidad y la relación entre pensamiento humano e inteligencia artificial. Tomado de internet

Hace algunos años participé en un seminario para docentes. El facilitador entró al salón, escribió un problema en la pizarra y nos dijo con absoluta tranquilidad:

—Les tengo este desafío. Los invito a resolverlo.

De inmediato comenzamos a debatir. Se formaron grupos, aparecieron distintas hipótesis y cada quien defendía con entusiasmo su propuesta. Durante varios minutos analizamos el problema desde diferentes perspectivas, convencidos de que encontraríamos la solución correcta. Cuando el ejercicio parecía haber terminado, uno de los participantes levantó la mano y preguntó:

—Profesor, ¿cuál es la respuesta?

El facilitador sonrió y respondió con una frase que, en ese momento, nos desconcertó:

—La respuesta nunca fue el objetivo. Lo que quería era que ustedes hicieran preguntas.

Confieso que aquella afirmación me dejó pensando. Habíamos dedicado todos nuestros esfuerzos a encontrar una respuesta, cuando el verdadero aprendizaje consistía en formular preguntas. Con los años entendí que aquella sencilla dinámica escondía una de las lecciones más importantes que he recibido como docente.

Hoy, en plena era de la inteligencia artificial, esa experiencia cobra más sentido que nunca.

Vivimos rodeados de herramientas capaces de redactar artículos, resumir libros, traducir idiomas, elaborar informes, programar aplicaciones o responder consultas en cuestión de segundos. Pareciera que las respuestas están al alcance de un clic. Sin embargo, existe una capacidad que ninguna tecnología puede reemplazar: la de pensar por nosotros mismos.

La inteligencia artificial puede procesar millones de datos, reconocer patrones y construir respuestas con una velocidad sorprendente. Pero no decide qué vale la pena preguntar. Esa sigue siendo una tarea profundamente humana.

Quizá ese sea el mayor desafío de nuestro tiempo. Durante décadas, la educación puso el énfasis en memorizar respuestas. Hoy descubrimos que el verdadero valor está en aprender a formular preguntas inteligentes. Una buena pregunta exige curiosidad, pensamiento lógico, análisis, creatividad y pensamiento crítico. No surge por casualidad; es el resultado de una mente que observa, conecta ideas y busca comprender antes que repetir.

En Co-Intelligence, Ethan Mollick sostiene que el error más común es creer que la inteligencia artificial reemplaza el pensamiento humano. Su propuesta es justamente la contraria: debemos trabajar con la inteligencia artificial y no delegar en ella nuestra capacidad de razonar. La llama “co-inteligencia” porque la mejor versión de esta tecnología aparece cuando la experiencia, el criterio, la creatividad y el juicio de las personas se combinan con la velocidad de procesamiento de la máquina. En esa relación de colaboración existe una condición indispensable: el ser humano debe formular el problema correcto. Dicho de otra manera, la calidad de las respuestas dependerá, en gran medida, de la calidad de nuestras preguntas.

En otras palabras, la inteligencia artificial responde; el ser humano orienta. Como insiste Mollick, la inteligencia artificial es un extraordinario colaborador, pero un pésimo sustituto del pensamiento crítico.

Toda la historia del conocimiento demuestra que los grandes avances comenzaron con una pregunta. La ciencia no nació de una respuesta brillante, sino de personas que se atrevieron a cuestionar lo que parecía evidente. La filosofía ha sobrevivido durante siglos porque nunca dejó de preguntar. El periodismo existe precisamente porque alguien decide investigar qué ocurrió, quién fue responsable, cómo sucedieron los hechos y por qué deberían importarnos.

Las respuestas cierran conversaciones; las preguntas abren caminos.

Por eso me preocupa cuando escucho que la inteligencia artificial hará innecesario pensar. Ocurre exactamente lo contrario. Cuanto más poderosa sea esta tecnología, más importante será desarrollar nuestras capacidades intelectuales. Quien no sepa preguntar obtendrá respuestas superficiales. Quien formule preguntas profundas encontrará posibilidades que otros ni siquiera imaginan.

Paradójicamente, la inteligencia artificial puede convertirse en una extraordinaria escuela para el pensamiento. Nos obliga a ser precisos, a definir objetivos, a ordenar nuestras ideas y a descubrir qué es realmente lo que queremos saber. Si la pregunta es confusa, la respuesta probablemente también lo será. Si la pregunta está bien construida, el resultado cambia de manera notable.

La verdadera alfabetización del siglo XXI ya no consiste únicamente en saber leer, escribir o utilizar herramientas digitales. Consiste en aprender a pensar lo suficiente como para hacer las preguntas que ninguna máquina puede formular por nosotros.

Quizá también sea momento de replantear algunos aspectos de nuestro sistema educativo. En lugar de premiar únicamente al estudiante que responde con rapidez, deberíamos valorar a quien formula la pregunta que nadie había pensado. Esa es la semilla de la innovación, de la investigación y del verdadero aprendizaje.

Aquel profesor del seminario nunca nos dio la respuesta. Hoy entiendo que no hacía falta. Nos regaló algo mucho más valioso: la conciencia de que aprender comienza cuando nos atrevemos a preguntar.

En la era de la inteligencia artificial, las respuestas se han vuelto abundantes; lo verdaderamente escaso son las buenas preguntas. Quizá el conocimiento del futuro ya no dependa de quién tenga más respuestas, sino de quién conserve la curiosidad, el pensamiento crítico y la capacidad profundamente humana de preguntar mejor. Porque, al final, las preguntas correctas siguen siendo el primer acto de toda inteligencia.

El autor es doctor en educación, periodista y abogado.


Última Hora

  • 15:39 Cepal proyecta una desaceleración de la economía global: Panamá crecerá 4.4% este año Leer más
  • 15:30 El reto no es tener más hijos, sino ampliar derechos Leer más
  • 15:21 Ronaldinho aterriza en Italia para su presentación como nuevo jugador del Ravenna Leer más
  • 15:00 El poder de las buenas preguntas Leer más
  • 14:42 Max Verstappen renueva con Red Bull hasta 2030 y acaba con las especulaciones de mercado Leer más
  • 14:24 El Canal de Panamá creará ‘Humanos Digitales’ con IA para atención 24/7  Leer más
  • 14:14 La Repregunta | 20 de agosto  Leer más
  • 14:07 Aeronave con cuatro personas a bordo realiza aterrizaje de emergencia en Darién Leer más
  • 14:00 El ocaso de los partidos políticos tradicionales Leer más
  • 13:06 Panamá y El Salvador sellan alianza para crear un eje económico y logístico regional Leer más