TOPONES POLíTICOS

Estas elecciones serán inolvidables

Desde un balcón familiar veía siempre complacida los carnavales tableños y, aun en la adolescencia y siendo “chiricana de pura cepa” era irreconocible por mis coterráneos en los topones carnavalescos. Era feliz. Era foránea. Para nada, ni por nadie, me perdía los topones de Calle Arriba y de Calle Abajo ¡Qué lindo espectáculo! El cielo retumba. Los fuegos artificiales y las murgas estremecen el cuerpo sin necesidad de ningún otro estremecimiento más cautivador que la alegría. La auténtica alegría panameña. La única en el mundo. Mi mundo fantástico, los topones carnavalescos.

Gana una tuna o gana otra tuna, eso es importante. Gana la alegría, el regocijo del ser y del no ser de nuestra querida fiesta mundana el día “Martes de Carnaval”. Martes de la pollera, martes para despedirnos con los “toponazos”. Y, luego de tanta algarabía, aparece el silencio del “Miércoles de Ceniza”, para meditar acerca de la Cuaresma. Acerca de los topones carnavalescos.

Ahora, en tiempo de elecciones panameñas auténticas, los topones políticos panameños me han conmovido tanto que me llenan de orgullo patriótico y divertido. Estamos en plenos martes de carnavales en todos los rincones de la república istmeña. No creemos en nadie. Nos sentimos dueños y dueñas de nuestros respectivos candidatos y de la representación única de una mujer que quiere ser presidenta. No importa lo que está pasando, es contagioso. Esto es auténtico. Es bonito. Es nuestro alegre Panamá con banderas, banderitas y banderotas. Con gorras, con gorrotas y con gorritas. O sea, la senectud y la juventud contenta topándose constantemente. Yo soy...; Yo voto por...; Yo me topo con...: “Mi presidente”. O me topo con...: “Mi presidenta” (el 6 de mayo lo sabremos oficialmente, los fuegos artificiales son divertidos. Estamos de fiesta). Son típicos los topones políticos.

A pesar de lo divertido de los topones políticos callejeros que vivimos, me sorprende ¡cómo han cambiado las cosas! Veo que hay infantes que cuelgan en la puerta del cuarto el letrero que dice: “Prohibido el paso”, aquí votamos por este señor o por esta señora, algo que yo no hubiera hecho ni en broma, porque antes eran los padres los que podían prohibir; y ante un letrero así a mi madre le hubiera dado un ataque. Pareciera que para los jóvenes el tiempo corre más de prisa, pero, ¡ah, tu tiempo!, ¿será que este tiempo es más valioso que el mío? Te voy a decir algo; niñito o niñita, diviértete porque no eres mayor de edad, pero te contagian los topones familiares y quieres participar de ellos. Te contagia tu hermano o tu hermana que ya cumplió su edad y que su voto decide quién será nuestro representante primordial. Tenemos “topones carnavalescos” dentro y afuera de nuestros hogares, en el año 2019. Estamos de fiesta con los topones políticos.

Sin embargo, a medida que crezco en edad (y disminuyo en tamaño), los días se hacen más largos y las noches son aún más largas; y me toma más tiempo, y más esfuerzo, hacer todo lo que hacía cuando era más joven. Encuentro placer en mi música típica panameña. En la alegría de vivir topándome con personas que me preguntan ¿por qué no dices por quién vas a votar el 5 de mayo? Mi respuesta es “tengo encuentros políticos mentales” y respondo, no sé (y me digo: “es mi gran secreto”). El voto es alegre. Contagioso, pero no ruidoso. Es algo muy serio, como lo es el Miércoles de Ceniza, después de los topones carnavalescos del día anterior. Oremos y reflexionemos porque Panamá no debe perder su idiosincrasia optimista alegre y, porque debemos rescatar el respeto y la nobleza que marcó el papa Francisco en su corto recorrido, porque sentimos que con su presencia bendijo los topones políticos.

La llamada “brecha generacional” aparece cuando nos llega la adolescencia; frecuentemente seguimos el ejemplo para no empacar las maletas y renunciar al puesto que nos da la ciudadanía panameña.

El uso del término “democracia”, que torcíamos a conveniencia, nos hizo temer que encima de todo topón alegre, es un movimiento político. Ahora que crecimos y tenemos nuestra propia familia, solamente nos queda confiar en que hayamos logrado inculcarte algunos de los valores que nuestros padres, madres, asesores o tutores familiares nos hayan recalcado, siempre: la importancia de la familia, la amistad, el trabajo, el respeto y la educación. Porque los tiempos cambian, pero los valores no. Son solo topones políticos familiares.

Lectores y lectoras, como nobles panameños y panameñas, agradecemos la posición geográfica de Panamá y pedimos que los nuevos gobernantes sean bendecidos por la alegría de nuestro pueblo y que los topones políticos sigan el trayecto que todos y todas esperamos con fuegos artificiales de unión y de gran fervor patriótico, porque la alegría de las elecciones 2019 en Panamá, serán inolvidables.

¡Dios nos bendiga siempre!

La autora es educadora jubilada

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