[ECONOMÍA]

El éxito de China

China es en verdad un país asombroso. Dejemos de lado los chistes promovidos por el padrecito creador de la china moderna, Mao Zedong (Mao Tse Tung, para los de mi generación), quien decía que si todos sus súbditos se pusiesen de acuerdo y dieran una patada al suelo a la vez el planeta temblaría. Incluso son ellos, el país más poblado del mundo se ha vuelto la referencia globalizada hasta el punto de que los triunfadores por vocación se ponen a estudiar ya chino. Con el inglés no basta.

Los augures del Fondo Monetario Internacional advierten con alarma que China tendrá en 2015 el crecimiento económico más bajo del último cuarto de siglo, pero ese dato inquietante se sitúa en su debido contexto al precisar que lo que va a crecer es un 6.8%; una cifra que, incluso dividida por la mitad, se volvería el regalo de los Reyes Magos para todos los países europeos. Pues bien, semejante milagro lo llevarán a cabo los chinos manteniendo un régimen comunista, no tan asfixiante como el de la Primavera Cultural de Mao, pero obediente aún a la fórmula de la economía dirigida de Estado. Algo que sabemos desde hace al menos 50 años que no funciona. Viene a ser como si los milagros tuviesen que correr a cargo no de los espíritus benignos sino de las leyes de la física.

Para poner de manifiesto aún más lo peculiar de su modo de gobierno en materia económica, China ha creado el banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (AIIB) con perspectivas tan halagüeñas que Francia, Alemania e Italia ya se han subido al carro pese a la mala cara puesta por Estados Unidos ante el anuncio del banco. Es más, Italia sostiene que los europeos entran en el AIIB para que este siga los mejores principios y las mejores prácticas en materias de gobernanza. Que el régimen comunista se califique como susceptible siquiera de promover los mejores principios a la hora de gobernar es algo que habrá hecho que se agiten en su tumba todos los defensores de la economía de mercado comenzando por Adam Smith.

Existen pocas dudas acerca de que si China tiene tanto éxito económico no se debe tanto a la planificación de Estado como al régimen semiesclavista en que trabajan sus súbditos. Con elecciones libres, sindicatos, sueldos equiparables a los de Occidente, beneficios sociales y demás logros del estado del bienestar –ahora tan a la baja–, con algo de respeto a la protección medioambiental y con leyes antimonopolio sería imposible un crecimiento como el que exhibe el gigante asiático. Así que el empeño de entrar en el AIIB por parte de franceses, alemanes e italianos oculta, al menos, la paradoja de tener que decidir si ese nuevo banco va a apostar por el negocio, contribuyendo a mantener la opresión actual en China, o por la ortodoxia económica del régimen de mercado libre, cosa que llevaría a la ruina del milagro que nos llega desde Beijing (Pekín, para nosotros los antiguos).


Última Hora

  • 14:46 Elvia Atencio y la musicografía: un puente hacia la educación musical inclusiva  Leer más
  • 14:37 Cinco actividades para que apoyes o te involucres con las fundaciones en Panamá Leer más
  • 14:30 Malasia acogerá el gran premio de Fórmula Uno que se suspendió en Baréin por la guerra Leer más
  • 14:15 Sinner y Djokovic se ausentan del Masters 1000 de Montreal Leer más
  • 14:10 Díaz-Canel acusa a Estados Unidos de prácticas nazis y de tratar de ‘apropiarse de todo el país’ Leer más
  • 14:07 Detienen en Chile a condenado por el asesinato del cantautor Víctor Jara que estuvo prófugo por años Leer más
  • 14:00 La guarda y crianza: una responsabilidad basada en el interés superior del niño Leer más
  • 14:00 José Caballero quedó en el centro de una polémica por una decisión arbitral Leer más
  • 13:30 La coherencia también sostiene la democracia Leer más
  • 13:20 Muere Alberto Arbesú Vidal, creador de ‘Radio Mil’ y reconocido productor de televisión  Leer más