El objetivo global del Acuerdo de París, que se prevé que en breve entre en vigor, es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para “mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de dos grados centígrados con respecto a los niveles preindustriales, y de seguir esforzándose por limitar el aumento de la temperatura a 1.5 grados”. Un incremento de la temperatura por encima de esos dos grados tendría, según han concluido los expertos de la ONU, consecuencias catastróficas para el planeta.
Pero esas dos metas recogidas en el Acuerdo de París (dos grados y 1.5 en el mejor de los casos) están cerca de incumplirse ya. El análisis dirigido por Watson y realizado para la Fundación Ecológica Universal recuerda que la Organización Meteorológica Mundial ya ha certificado que el pasado año se llegó a un incremento de un grado respecto a los niveles preindustriales. “Es un aumento significativo en solo tres años”, señala el informe, que recuerda que en 2012 el planeta estaba en los 0.85 grados. Según estos expertos, en 2030 ya se podría llegar al incremento de 1.5 grados. Y en 2050 se estaría en el nivel de los 2 grados, aunque se apliquen los recortes de emisiones de gases de efecto invernadero previstos en el Acuerdo de París.
El análisis de Watson reconoce la importancia del sistema de compromisos previsto en el Acuerdo de París, por el que cada Estado firmante promete hacer recortes en sus emisiones de gases de efecto invernadero. Habla de “una nueva etapa en los esfuerzos colectivos para luchar contra el cambio climático”. En esa “nueva etapa” todos los firmantes del acuerdo, sean países desarrollados o no, se comprometen a reducir sus emisiones, a diferencia del anterior Protocolo de Kioto.
Pero los compromisos que ya están sobre la mesa, presentados por 189 países (que acumulan el 98% de las emisiones mundiales), son insuficientes: “Solo contribuirán a reducir la trayectoria de las emisiones de gases de efecto invernadero global en comparación con la tendencia actual”.
El 83% de esos planes nacionales de reducción de emisiones -que se deberán aplicar entre 2020 y 2030- es condicionado a que le llegue financiación desde el fondo de 100 mil millones de dólares anuales previsto en el acuerdo. El análisis presentado este jueves establece que, si solo se aplicaran los planes no condicionados, las emisiones mundiales no solo no se reducirían, sino que crecerían hasta un 6% en 2030 respecto a los niveles actuales. Si se incluyen los planes condicionados y los que no lo están, simplemente se lograría que las emisiones se estancaran y fueran las mismas que en este momento en 2030.
El análisis concluye que, con los planes actuales, los países emitirán un 33% más de gases de efecto invernadero en 2030 que lo requerido, según los científicos, para lograr cumplir con el objetivo de los dos grados centígrados a final de siglo.
