[EXTRACTO]

Los fieles que inquietan a Beijing

Un domingo cualquiera, a las 10:00 a.m. En la iglesia católica del Salvador en Xisi, en el noroeste de Beijing, más de 500 personas llenan el recinto para oír misa, al punto que hubo que instalar pantallas de televisión para que todos puedan seguir la ceremonia. Hay muchas mujeres mayores, pero también familias y jóvenes. Entre ellos se encuentra Lin Li, de 26 años, que se bautizó hace dos porque le gustó“el mensaje de que Dios perdona y nos quiere a todos”.

Lin es una más de los millones de chinos que se han convertido al cristianismo en alguna de sus confesiones –católica o, sobre todo, protestante– en los últimos años. Resulta imposible precisar con seguridad las cifras, dado que las iglesias “oficiales”, que actúan bajo la supervisión del Gobierno comunista chino, coexisten con otras clandestinas. Las cifras más optimistas hablan de 100 millones y un aumento anual en torno al 10%. La mayoría de los nuevos conversos son jóvenes urbanos.

Este auge no pasa inadvertido para el régimen en Beijing, oficialmente ateo. Su actitud es ambivalente. Por un lado, “muchos de los valores del cristianismo coinciden con lo que el Partido Comunista de China considera ser un buen ciudadano, incluidos los valores familiares”, apunta Gerda Wielander, de la Universidad de Westminster en Londres y autora del libro Valores cristianos en la China comunista. Pero, por otro lado, el gobierno de Xi Jinping, que ha hecho hincapié en la cultura tradicional china y los valores socialistas, ve con suspicacia una religión que considera “extranjera”. La posibilidad de que un número sustancial de ciudadanos se organice en torno a una ideología diferente preocupa al régimen, que no deja de tener en cuenta el papel que jugó la Iglesia católica en la caída del comunismo en Europa del Este.

Y, si bien es cierto que la mayoría de los cristianos chinos no se inmiscuyen en política, también lo es que un número significativo de los activistas más destacados mantienen algún vínculo con el cristianismo, bien sea como creyentes o por contactos con círculos de fieles. Es el caso del fundador del movimiento anticorrupción y protransparencia Nuevo Ciudadano, Xu Zhiyong, encarcelado, o del abogado pro derechos humanos Gao Zhisheng, recientemente liberado. Para Beijing tampoco pasó inadvertido que dos de los tres fundadores del movimiento prodemocracia Occupy Central que tomó Hong Kong el año pasado fueran cristianos, al igual que el líder estudiantil Joshua Wong.

Si el auge del cristianismo en China ha llamado la atención de las autoridades comunistas, también lo ha hecho en el Vaticano, que busca un acercamiento a la república popular, obstaculizado por el rechazo de Beijing a permitir que los católicos chinos se consideren bajo la autoridad del Papa.


Última Hora

  • 19:39 Cristian Martínez debutó con el Slovan Bratislava de Eslovaquia Leer más
  • 19:09 El Festival Alfredo De Saint Malo celebra 20 años con la monumental ‘Resurrección’ de Mahler Leer más
  • 17:50 ‘Los estaban enviando a morir’: el relato de un panameño que sobrevivió a la guerra entre Rusia y Ucrania Leer más
  • 17:37 Marruecos bautiza con el nombre de Donald Trump una autopista de 1,055 kilómetros Leer más
  • 17:26 Cannabis medicinal gana terreno en Panamá: esto cambia para las farmacias Leer más
  • 16:35 Experta recomienda una temperatura no demasiado baja y exposición indirecta del aire acondicionado en personas mayores Leer más
  • 16:15 Juan Orlando Hernández vuelve a Honduras para enfrentar la Justicia tras indulto en Estados Unidos Leer más
  • 16:05 La huella de los abuelos dura toda la vida Leer más
  • 15:46 Lando Norris gana el Gran Premio de Hungría Leer más
  • 15:33 Atropello en el Orgullo LGBTI de Berlín deja un muerto y 29 heridos; autoridades apuntan a un posible atentado islamista Leer más