Desde hace unos años emerge una forma de viajar diferente, un turismo responsable que incluye el compromiso con el sur y con el medioambiente. Campos de trabajo, brigadas internacionales, intercambios culturales, cooperación en terreno, turismo responsable.
Todas estas opciones permiten unas vacaciones distintas, divertidas y además, comprometidas. Muchas oenegés realizan programas que permiten conocer sus proyectos, colaborar en alguna de sus iniciativas o visitar a sus contrapartes en el sur. Se conoce así de primera mano una realidad provocada por el sistema de globalización actual y por unas desiguales relaciones internacionales de interdependencia. Se trata de viajar a otra realidad, generar conocimiento mutuo entre personas, realidades y pueblos en un encuentro horizontal que “afecte” a ambas partes.
Jóvenes universitarios, profesionales comprometidos y gentes que buscan dar un nuevo sentido a sus inquietudes humanas abordan estas experiencias con una mirada diferente. Poco equipaje en la maleta, salvo ropas o medicamentos para entregar en la comunidad de acogida, y desprovistos de ideas preconcebidas van a conocer y compartir, escuchar y aprender con los otros. Hace décadas se decía “ir a ayudar”; ahora quien llega sabe el privilegio que supone conocer la realidad sobre el terreno. Hacer lazos y trazar puentes. Algunos apoyarán proyectos educativos reforzando los programas de escuelas campesinas, otros con sus conocimientos especializados van a hospitales o a proyectos de desarrollo donde se mejora la calidad de vida de una comunidad.
Lejos de la idea del turismo tradicional, de guías y compras, de diversión y evasión, no se excluye conocer el país, sus costumbres, su riqueza cultural, sus formas de ver la comida y las celebraciones. La actitud es distinta. No es ver desde fuera como el que va a un museo, sino desde dentro, acompañados por quienes viven allá y son ellos mismos quienes van desgranando su propia realidad, integrando la belleza con los desafíos del porvenir incierto. Y al regreso, contar lo que vieron ayuda a transformar el mundo.
En el turismo tradicional el movimiento de viajeros no deja de caer por la crisis, según datos de la Organización Mundial del Turismo. Casi todas las regiones del mundo atraviesan el mismo problema, y los gobiernos se preocupan, ya que el turismo es muy importante para el empleo y el desarrollo. Como sector productivo, puede aportar grandes beneficios económicos, pero el turismo en masa también ha traído graves consecuencias para el medioambiente.
En España, el consumo energético ha subido en la costa debido al uso del aire acondicionado, según Greenpeace. Asimismo se incrementa el uso del agua. Una de las causas son los numerosos campos de golf que están proliferando. Tan solo el riego de un campo de golf supone un gasto equivalente al de una población de 9 mil personas. Desaparecen bosques y paisajes, se recalifican terrenos con afán de lucro. Urbanizaciones masivas y descontroladas en costas y montes, residuos, erosión e incendios son algunas de las consecuencias de un turismo irresponsable y de unas políticas donde prima lo económico, en perjuicio del respeto a la conservación del entorno natural.