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UNIóN IGUALITARIA

Las galletas y el helado

La lucha por los derechos humanos es para conseguir igualdad y equidad; no es una

lucha para conseguir privilegios. Sin embargo, aún hay personas que creen que algunas minorías no pueden o no deben gozar de estos derechos.

Como noto que es un tema de difícil compresión, decidí compartir algo que escribí hace poco más de un año y que solo publiqué en redes sociales. Este texto es una explicación muy básica y sencilla, usando “peras y manzanas”, como lo hacían en la escuela para explicarnos matemáticas cuando éramos niños. En esta ocasión, la explicación es sobre el matrimonio igualitario. Va así:

“A Mateo le gusta comer galletas, pero no le gusta el helado. A Tatiana, en cambio, le gusta comer helado, mas no galletas. A Mateo no le afecta en nada que Tatiana quiera comer helado, ni a Tatiana le afecta que Mateo solo quiera comer galletas; es cuestión de gustos.

Un buen día, Mateo quiere ponerle leche condensada a sus galletas, pero a Tatiana no la dejan porque solo las personas que comen galletas pueden ponerle leche condensada a la galleta y no al helado. Tatiana no lo entiende. ¿En qué les afecta a las personas que comen galletas que Tatiana le ponga también leche condensada a su helado?

Al parecer, Mateo “respeta” el hecho de que Tatiana quiera comer helado en vez de galletas, pero no puede permitir que ella le ponga leche condensada (a pesar de que no le afecte) porque Mateo pertenece a un grupo que adora las galletas como la base de la alimentación diaria.

Por otro lado, no todas las personas que comen galletas pertenecen al mismo grupo de Mateo y existen algunos que a pesar de que comen solo galletas, no les interesa que Tatiana y los demás quieran comer helado y además, ponerle leche condensada. Tatiana intenta explicarle que ella no se está metiendo con su grupo adorador de galletas; ellos pueden seguir con sus costumbres y creencias, pero que no por ello tienen que obligar a otros a comer galletas o evitar que le pongan leche condensada.

Mateo piensa que si hay mucha gente comiendo helados en la calle eso provocaría que más personas quieran comer helado. Tatiana le dice que si algo no te gusta, por mucho que veas a alguien comerlo no se te va a antojar. El helado te gusta o no te gusta. y es así como actualmente estamos en un debate sobre permitir o no que personas que comen helado puedan ponerle leche condensada, porque un grupo dice que la leche condensada es solo para las galletas...”

Ojalá y esta explicación simple y creativa sirva para que más personas comprendan que quizás la solución es más sencilla de lo que parece. Lo único que se necesita es un poco más de tolerancia, menos egoísmo y más amor al prójimo. Al final, debemos celebrar la diversidad y aceptar que lo que nos hace iguales es que todos tenemos algo diferente.

El autor es licenciado en relaciones internacionales


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