Quiero contarles la historia de María. Panameña que desde muy joven se desempeñó trabajando en diferentes call centers del país.
Lamentablemente, a los 21 años, María empezó a juntarse con malas amistades y cometió el grave error de caer ante la tentación de involucrarse en temas de narcotráfico. Como era de esperarse, María fue capturada y condenada a cumplir una pena de seis años de prisión.
Durante su detención, María conoció el Proyecto Integrarte, programa del Ministerio de Gobierno que busca a través de la capacitación vocacional, brindar herramientas de vida a las internas, para poder reinsertarse a la sociedad.
Gracias a su participación en este programa y al buen comportamiento que mantuvo siempre, fue beneficiada con su libertad al cumplir cuatro años de detención. Llena de esperanzas y con muchas ganas de rehacer su vida, inició la búsqueda de trabajo. Lastimosamente, a pesar de contar con experiencia, ser bilingüe y tener manejo perfecto de computadoras, todas las oportunidades se le negaban al presentar su récord policivo.
Un día, mientras solicitaba un nuevo récord policivo en la DIJ, se le acercó un policía que le comentó sobre la Fundación Jesús Luz de Oportunidades (Fjldo) y nuestro programa de inserción social y laboral Oportunia. María, algo incrédula después de tantos rechazos, decidió acercarse a la fundación.
Luego de cumplir con todos los requisitos y participar de las capacitaciones, fue beneficiada con una oportunidad laboral en una prestigiosa arrendadora de autos, en la que ingresó por un periodo de prueba de tres meses. Gracias a su perfecta asistencia y su buen desempeño, el departamento de recursos humanos decidió darle la permanencia.
Sorprendentemente, cuando se le notificó sobre esta decisión, la chica no regresó más a laborar. El gerente general, aliado muy cercano de nuestra fundación, nos contactó preocupado por su paradero. Inmediatamente, nuestro equipo técnico localizó a la chica y la trajo a la fundación. Al escuchar el testimonio de María, pudimos entender el problema. Uno de los requisitos que le habían solicitado para su contratación era el récord policivo. Tal fue su temor a ser nuevamente rechazada, que no regresó más, ya que estaba convencida de que una vez más, se le iba a negar la tan anhelada oportunidad.
Aclarado el malentendido, se le explicó que la empresa conocía su pasado y estaba muy interesada en brindarle esa oportunidad de reinserción a la sociedad que tanto buscaba. María regresó ese mismo día, más entusiasmada que nunca a firmar su contrato y a reintegrarse a sus labores, donde hoy en día se mantiene generando un ingreso digno para ella y para su familia.
Casos como el de María hay miles. Te invito a conocer más de cerca el trabajo que la Fundación Jesús Luz de Oportunidades está llevando a cabo y a ofrecer tú también una oportunidad de vida a jóvenes como María. Créeme que si nosotros como país, les cerramos todas las puertas y les hacemos imposible reinsertarse a la sociedad, estaremos siendo parte del problema y no de la solución.
El autor es director ejecutivo Fjldo