[ELECCIONES]

La hora de los terceros candidatos

A muchos demócratas todavía les sacude un escalofrío cuando se les menciona el nombre de Ralph Nader. El ecologista y defensor histórico de los derechos de los consumidores, que intentó llegar a la Casa Blanca por el mismo Partido Verde que ahora lidera Jill Stein, es considerado el responsable de que otro Bush, el hijo, volviera a la Casa Blanca al comienzo de la década. Nader no llegó a sumar suficientes votos como para soñar con el Despacho Oval. Pero los que arrancó en estados clave, como Florida, fueron suficientes para echar por tierra los sueños del exvicepresidente Al Gore de prolongar el mandato demócrata en la Casa Blanca tras la era Bill Clinton.

A finales de julio, Filadelfia fue la sede de la convención que coronó a otra Clinton, esta vez la ex primera dama Hillary, como la candidata presidencial del Partido Demócrata. Horas antes de la inauguración del evento de cuatro días, cientos de manifestantes ocuparon el centro de la ciudad clamando consignas ecologistas y el nombre de la nueva candidata verde, Jill Stein. Muchos portaban camisetas o insignias de Bernie Sanders, el senador por Vermont que le disputó casi hasta el final a Clinton la candidatura demócrata. Sanders ha dado su respaldo a la exsecretaria de Estado y ha pedido a sus seguidores que voten por ella, pero tanto en Filadelfia como en muchos otros puntos del país, hay sanderistas acérrimos que juran y perjuran que jamás votarán a Clinton y que ven en candidatos como Stein una alternativa plausible.

Por Filadelfia, y una semana antes en Cleveland, sede de la convención republicana, se paseó Gary Johnson. El líder del Partido Libertario, que en 2012 logró hasta un millón de votos, y corteja sin rubor a los desafectos tanto de Clinton como de Trump.

La demócrata y el republicano son los candidatos menos populares en décadas. No pocos demócratas aseguran que votarán por Clinton solo por evitar que salga Trump. Entre los republicanos abundan los que sienten repulsión por su candidato formal y admiten que solo lo votarán para impedir que gane el mal mayor, Clinton.

En la batalla se han inmiscuido ahora, más que nunca, los candidatos alternativos como Stein y Johnson. La cadena CNN ya ha celebrado dos foros con el candidato libertario y prevé realizar otro con la postulante ecologista la semana que viene. El objetivo de ambos es poder entrar en alguno de los tres debates presidenciales que se celebrarán a finales de septiembre. Para participar, un candidato debe tener una media de 15% de intención de voto en las cinco principales encuestas nacionales, una normativa vigente desde 2000.

Según los compendios de encuestas que realiza Realclearpolitics, Johnson, el candidato alternativo más avanzado, ronda en estos momentos el 8.6%, lejos aún de la meta del 15%. Stein está más lejos aún, con 4%. Ambos son, según Gallup, ampliamente desconocidos entre el electorado (el 63% desconocía a Johnson en julio, y el 68% a Stein).


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