En una misma jornada, los tres órganos del Estado dejaron ver tensiones que van más allá del discurso. Más temprano, el Órgano Judicial abrió el día con la toma de posesión de nuevos magistrados y, al cierre, eligió a su presidenta -María Cristina Chen- para el nuevo bienio. Entre ambos momentos, el presidente José Raúl Mulino presentó un informe a la Nación de una hora y 22 minutos con un mensaje directo, en el que volvió a cuestionar al Órgano Judicial por decisiones que —dijo— liberan delincuentes y erosionan la confianza ciudadana, incluso retando a jueces a explicar públicamente sus fallos.
Sin embargo, ese reclamo no termina de compadecerse con sus propias actuaciones en materia de lucha anticorrupción, donde las señales han sido, cuando menos, ambiguas.
Desde el Legislativo, Jorge Herrera prometió orden, digitalización y transparencia, reclamó $500 millones adeudados a los municipios y planteó reformas a la descentralización y a la carrera legislativa. El verdadero desafío, para todos los poderes, es alinear lo que se dice con lo que se hace. Sin esa coherencia, la rendición de cuentas seguirá leyéndose solo entrelíneas.

