Blanca nació en enero de 1988, es una joven guapísima con sublime acento de modelo y más aún, antes de haberse convertido en madre. Quizás si en su plena adolescencia hubiese participado en algún certamen de pasarela, seguramente hubiese obtenido muchos éxitos. Creció en un ambiente nostálgico y en vivo presenciaba diferendos familiares que los fines de semana se daban en su hogar. Su único apoyo constante ha sido el de su madre.
Ella y sus hermanos no se prepararon profesionalmente, porque sus padres nunca encendieron la luz del interés de los estudios académicos, las personas con pensamientos precarios no trabajan ni piensan por un futuro mejor. A los 16 años se enamoró de un joven de su misma edad (Eliécer), por dos años vivieron en unión libre y después decidieron casarse por lo civil y eclesiástico…
Resulta que su marido años después comenzó como discípulo del suegro en muchos vicios malvados y contagiosos. En 14 años de relación engendraron dos niños y una niña, el mayor tiene 12 años, la niña 11 y el menor 3. Ella se cansó de tanto irrespeto y traiciones a sus sentimientos, después de 14 años de compartir un techo y lecho, finalmente se separaron. Él huyó hacia un vecino país e ignoró que sus hijos estudian, necesitan medicina, alimentación, visten y calzan. Estando en la otra tierra, con palabrerías ficticias, conquista otra mujer y en seguida la embaraza…
Él, antes de casarse con Blanca, ya había tenido un hijo, y ahora se le suman cinco con tres mujeres diferentes. Blanca decide solicitar una pensión, pero es imposible que cumpla su obligación, porque está en otro país donde no le va nada bien. Es intolerable que un padre abandone a sus hijos en plena niñez y que cuando sea adulto mayor, vaya corriendo a solicitar ayuda a sus hijos. Es improcedente e incoherente la actitud y acción de muchos hombres; quien desprecia a sus hijos, se desprecia a sí mismo; quien ignora a sus hijos tiernos, asegura un mañana de infierno.
Contemporáneamente son millones y millones de niños que nacen y crecen sin padre, y es culpa de los dos que han hecho la obra. Si una pareja ha procreado dos o tres hijos, y notan que el color de su amor se manchó, perfectamente pueden separarse, sin olvidarse de la responsabilidad de sus hijos. Olvídense de las faltas que hicieron, pero nunca de las inocentes criaturas. Si hoy ayudas a tus hijos, mañana ellos te ayudarán, y si hoy los ignoras, mañana no esperes que te ayuden, naturalmente ellos ayudarán a quienes lo merecen.
Y si vas a darle dinero a la mamá de tus hijos, no la humilles, ni seas un aprovechado de las circunstancias que ella vive.
El autor es escritor y poeta
