Retrocedo en la memoria hasta los últimos años de la década de los 40 y primeros de la década de los 50 del siglo XX. Años de mi infancia en Las Tablas, donde nací y crecí. En esa temprana etapa de mi vida comencé a presenciar las campañas y las elecciones para cargos de representación popular: presidentes, diputados, alcaldes, concejales. ¿Qué comencé a ver? Clientelismo, gamonales, caciquismo, fraudes, seres humanos conducidos como recuas de ganado.
Las campañas para las elecciones eran relativamente sencillas, con dos hechos característicos. El primero, la presencia cada quincena del auto pagador de la Junta de Caminos y la aparición súbita de numerosas personas a cobrar en largas filas, personas que surgían de la nada, que no prestaban ningún trabajo. “Botellas”. Otro hecho era la presentación de los candidatos en el parque de cada lugar para buscar el respaldo de los electores. Breves expresiones vacías de contenido, matizadas de chabacanería, rayanas en el rebuzno, que concluían generalmente con una tentadora invitación a “comé y a chupá”. No había hechos de violencia por parte de antagonistas. A lo sumo los gritos de “locu, zoqueti, no vai a ningún lau”, o “vete a cazá iguana” o “te vai a cogé chumicu”.
¿Era este panorama santeño distinto en el resto de la República?
Arcelio Pérez, el “Compa Chelo”, como se le conocía, era un productor de ganado porcino de Guararé. Un criador de “puerco”. Un “puerquero” o un “hombre porquerizo”, en el lenguaje habitual del campesinado santeño. O, de acuerdo con la descripción de un refinado maestro guarareño, era el propietario de una “porqueriza de puercos porcinos”. Trabajador esforzado, honrado a carta cabal, de un estilo de vida modesto y comedido, con ingresos de nivel moderado y poca instrucción formal.
En el otro lado, Heraclio Barletta Bustamante, oriundo de La Enea de Guararé, exitoso empresario de transporte público en la ciudad capital. Era dueño de la línea de autobuses HBB que funcionaba entre los barrios de El Chorrillo y San Francisco. Hombre de trato populachero y agradable, y cacique en su feudo político de El Chorrillo. El éxito se había extendido a la actividad política y tenía varios períodos de actuar como diputado. Creador de un partido político para transar ventajas y para uso personal. Deseoso de extender su ámbito de acción política a su provincia de origen, se convirtió en el mentor político del Compa Chelo y lo convenció para que se presentara con su apoyo como candidato a diputado por la provincia de Los Santos.
Elecciones de 1952. Los mayores contendientes eran la Coalición Patriótica Nacional, con sus candidatos José Antonio Remón Cantera, José Ramón Guizado y Ricardo Arias Espinosa, y la Alianza Civilista Nacional, con Roberto F. Chiari, Norberto Navarro y César Quintero como abanderados.
A las siete en punto de la mañana llegaban los autobuses de la línea HBB llenos de electores traídos de la ciudad de Panamá, aviados de sacos de cédulas. Ejercían su derecho a votar comenzando en la Villa de Los Santos y peinaban la provincia votando en Sabanagrande, Guararé, Las Tablas, Santo Domingo, San José, La Palma, Pocrí, Lajamina, Paritilla, Purio, Mariabé, Pedasí y Los Asientos, en una agotadora jornada que terminaba al final del día.
Con ese atronador y contundente respaldo fue como el Compa Chelo obtuvo su triunfo electoral, venciendo nada menos que al doctor Bernardino “Nino” González Ruiz, primer puesto en la graduación del Instituto Nacional, médico graduado en la Universidad La Sorbona de París, consagrado cirujano y profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Panamá.
El tránsito de la porqueriza a la Asamblea fue un camino de rosas para el Compa Chelo. Si, un camino de rosas con algunas punzantes y ponzoñosas espinas. Persona habituada al trabajo físico intenso, no se acostumbraba a la pasividad, lentitud y solemnidad del ambiente legislativo. Pasan lista para iniciar la sesión. Fulano de Tal, presente. Fulano de Tal, presente... Pérez Arcelio. Silencio. .. El Compa Chelo duerme plácidamente en su cómoda butaca del recinto legislativo. Se acerca presuroso su copartidario Heraclio Barletta y lo hala fuertemente por un brazo. Y el novel diputado despierta bruscamente y expresa sin control su grito campesino de sorpresa: Ooojooy, ooojoy.
La risotada del Palacio Legislativo resuena prontamente hasta el parque de Las Tablas, donde es celebrada y compartida jubilosamente. El espíritu burlón santeño no podría pasar por alto esa anécdota de su diputado y pronto pasa a las voces de los animadores de bailes y fiestas, que en los intermedios dan el grito de Compa Chelo, ante una multitud festiva que responde en coro Ooojoy.
No se recuerda que el Compa Chelo tuviera iniciativa o propuesta alguna durante su gestión legislativa. No obstante, si pudo saborear algunas mieles de su poder político. En sus piernas se sentaron agraciadas, complacientes y acarameladas artistas y meseras de celebrados centros de diversión nocturna. Del bolsillo del diputado volaron presurosos los billetes. Ocupado como estaba en estos menesteres, sus fuentes de ingresos como porcinocultor se fueron extinguiendo velozmente.
Terminó su período como diputado. ¿Qué hacer ahora? Tal vez con la añoranza de la esplendorosa y efímera vida que ya no volvería, Compa Chelo emprendió nuevamente su vida de trabajo con una explotación pecuaria, lo que sabía hacer, ahora en la región de Nuevo Vigía, provincia de Colón. Vuelta a lo suyo: el chiquero, el verraco, la puerca, los lechones, la canoa, la yuca y el zapallo con sal, el desagüe al sumidero. Compa Chelo volvió a levantarse con su esfuerzo, como había sido siempre en su vida laboriosa. No podía acudir a su mentor Heraclio Barletta, o tal vez este ya no podía ayudarlo. Había perecido en un accidente en la carretera de Cerro Azul, arrollado por un camión cargado de tucas de madera.
Un relato complementario. En la década de los 60 comenzó sus presentaciones en la radio, la televisión y otros espectáculos una persona de singular talento, inteligencia y enorme simpatía, gran divulgador del folclore panameño, con el nombre artístico de ...Compa Chelo. Se trató de Clodomiro Juárez, oriundo de La Palma de Las Tablas. Compa Chelo falleció en David, Chiriquí, a los 95 años, en fecha reciente.
Loor a la memoria de don Arcelio Pérez, quien supo y pudo recuperarse de las miserias en que trató de sumirlo la politiquería criolla, y al legado artístico y a la simpatía y gracia de Clodomiro Juárez, el Compa Chelo del espectáculo folclórico.
El autor es ciudadano
