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ACOSO ESCOLAR

No es juego de niños

En este momento, un niño ruega a sus padres que lo cambien de colegio. Su   habitación se ha convertido en su lugar seguro. Lleva varios días sin probar bocado. Se esfuerza por ocultar moretones en su cuerpo. Se  mira al espejo y odia lo que ve. No lo digo yo, hablan las estadísticas. 

Muchos reconocen la etapa escolar como la más feliz de sus vidas. Algunos la recuerdan con tristeza e insatisfacción, y peor aún, habrá quienes no la sobrevivan. Así de cruda es nuestra realidad.

El bullying o acoso escolar se ha convertido en el terror de muchos niños que sufren en silencio. Representa un gran obstáculo para el adecuado desarrollo del aprendizaje. Deriva en una serie de consecuencias catastróficas en el proceso educativo y en la formación de la personalidad, tanto  en el caso de los estudiantes que lo padecen, así como en el  caso de quienes agreden. 

Muchas veces, después de los golpes, insultos, y humillaciones reiteradas, quien agrede no entiende que su conducta lo convierte en un agresor, y quien es víctima no se reconoce como tal.

Es el resultado de la normalización de la violencia en nuestras escuelas y en nuestra sociedad. Es, incluso, identificado de manera errónea como un juego de niños, cuando lo cierto es que sus consecuencias pueden ser letales.

En Jóvenes Unidos por la Educación hemos decidido hacer frente a este reto, iniciando con un proceso de sensibilización  a la comunidad educativa sobre la importancia de ofrecer modelos no violentos de comportamiento y promover herramientas como la tolerancia, el diálogo y estimular la empatía hacia  quienes suelen ser  blanco de intolerancia y de violencia de cualquier índole.

Creemos en la cultura del respeto, de la empatía y la tolerancia como medio para erradicar este flagelo. No habrá más víctimas en la medida que no existan agresores. No es aceptable que una persona esté en riesgo por ser ella misma. 

Profesor, no lo ignores y actúa, esto no es cosa de niños; padre de familia, educa a  tus hijos con amor, haciéndoles entender la importancia del respeto, da el ejemplo. Estudiante, si has agredido, recuerda que tus actos traen consecuencias, y si has sido víctima, por favor no temas ser quien eres, es este mundo el que  debemos transformar, no a ti. 

Como sociedad, debemos hacernos eco del absurdo de la discriminación y de la violencia, en este y en todos los tiempos. No  guardar silencio debe ser nuestra consigna. Mirar hacia otro lado también es un crimen.

La autora es abogada y miembro de Jóvenes Unidos por la Educación.


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