En virtud de lo difícil que resulta luchar contra la propia naturaleza de una persona adicta a la bellaquería y al juega vivo, la expresión se utiliza para señalar cuando alguien ha vuelto a cometer los mismos errores, o a repetir un comportamiento predecible que lo ha caracterizado durante toda su vida, ya que, tarde o temprano, este tipo de personas volverán a actuar según sus inclinaciones naturales o innatas; del mismo modo que las cabras buscarán, por instinto, regresar al monte ante la primera oportunidad que se les presente, por más intentos de consideración, atención y cuidados que hayan recibido.

Por analogía, tal situación se constata en el comportamiento gansteril, ruin y hasta malévolo que exhiben ciertos diputados en la Asamblea Nacional. Aunque, si bien dicha conducta no sorprende a nadie, ya que eso es lo que habitualmente se espera de ellos, sus últimas acciones sobrepasan las expectativas. Un ejemplo lo tenemos en el solapado y repentino cambio de hora para la citación a una reunión programada en la Comisión de Presupuesto, a fin de garantizar, con la ausencia de los diputados independientes y de Vamos, las condiciones ideales para aprobar sin oposición la millonaria partida solicitada por la diputada Shirley Castañeda para completar su presupuesto de 2026.

Sumado a lo anterior, la dupla del Guasón y el Pingüino sigue rindiendo excelentes resultados también dentro de la Comisión de Gobierno, en donde el diputado Camacho (RM) ha mostrado un respaldo incondicional al diputado Robinson (PRD) en cada intento de ambos por entorpecer o debilitar la participación de candidatos por la libre postulación, así como en la conformación de nuevos partidos, en el marco de la discusión de las reformas al Código Electoral.

Por ejemplo, en la actualidad se les exige a los partidos en formación 45,503 firmas de adherentes, pero con el proyecto de reformas propuesto por Robinson y Camacho, aprobado en primer debate, la cantidad se eleva casi al doble, con el agravante de que aquellos que no hayan acreditado las firmas cuando entren en vigencia estas nuevas reglas deberán cumplir con la cifra de adherentes establecida en las reformas. Como zancadilla adicional, se aprobó una modificación para impedir que los “iniciadores” sean automáticamente contabilizados como “adherentes”, y para ello deberán volver a firmar para constatar su voluntad de pertenecer al partido en formación.

Por los lados de Vamos, y con el fin de neutralizar esta triquiñuela política, Batman y Robin decidieron apurar los trámites de formalización de la solicitud de formación de su partido político ante el Tribunal Electoral, superando con creces el número de adherentes requeridos para tal fin, logrando más de 70,000 firmas en un tiempo récord de menos de un mes. in lograr reponerse del todo de este contragolpe inesperado a sus maquiavélicas intenciones, la dupla Robinson-Camacho se aseguró, no obstante, de incluir en su propuesta de reformas la original e inconstitucional idea adicional de que —una persona electa para dos cargos conserve la titularidad de ambos—. Y, por supuesto, de ñapa, modificaron también el límite del financiamiento privado para campaña política, elevando la suma hasta $500,000.

Así están las cosas en Ciudad Gótica. ¡Santa desfachatez, Batman!

El autor es pintor y escritor.