Mientras Panamá continúa recuperándose de las consecuencias del terremoto de octubre, los equipos de atención prehospitalaria siguen trabajando para garantizar la asistencia médica de emergencia a la población y apoyar a los centros hospitalarios.

Aunque el número de víctimas directamente relacionadas con el sismo fue relativamente bajo, la respuesta sanitaria exigió mucho más que atender a las personas lesionadas por el impacto inicial. La atención de las emergencias habituales, los traslados interhospitalarios y la coordinación entre instituciones fueron parte fundamental de las labores desarrolladas durante la contingencia.

Por ejemplo, entre las 12:55 p. m. del 9 de octubre y las 7:00 a. m. del 16 de octubre, el Sistema Único de Manejo de Emergencias Prehospitalarias (SUME) reportó 47.132 llamadas recibidas, 1.481 recursos despachados y 566 coordinaciones interinstitucionales. Estas cifras corresponden a la actividad total registrada durante ese periodo y no exclusivamente a incidentes provocados por el terremoto.

La respuesta también involucró a otras instituciones que brindan atención prehospitalaria en el país, como el Benemérito Cuerpo de Bomberos, la Cruz Roja Panameña, el Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social. Sus equipos continuaron atendiendo pacientes, movilizando recursos y colaborando con el sistema de salud, en un contexto marcado por la preocupación ante las réplicas.

Detrás de estas operaciones hubo un equipo multidisciplinario integrado por receptores de llamadas, despachadores, supervisores, técnicos y licenciados en urgencias médicas, operadores de vehículos de emergencia y médicos. Estos profesionales cumplieron sus responsabilidades con firmeza mientras el país afrontaba una situación extraordinaria.

La labor prehospitalaria contribuyó así a sostener la capacidad de respuesta sanitaria y, al mismo tiempo, permitió que las emergencias cotidianas de la población continuaran recibiendo atención oportuna.

A pesar del temor y la incertidumbre, los equipos de atención prehospitalaria de Panamá continuaron trabajando con el propósito esencial de preservar la vida y garantizar la asistencia a quienes necesitaban ayuda.

El autor es profesional de urgencias médicas, docente e investigador.