Este artículo se inicia con una pregunta y cierra con otra: ¿se lee a los escritores panameños en nuestras escuelas? Obviamente es una problemática compleja.
Desde lo institucional: ¿existen políticas de lectura? Desde la economía: ¿pueden los acudientes comprar libros? Desde la cultura: ¿existe una comunidad lectora?
El 25 de abril es el día del escritor panameño.
Pero nos preguntamos si lo que ellos hacen llega a las aulas de clase. ¿Hay conciencia de la importancia de la lectura de autores nacionales en la educación y la construcción de sentidos?
Más de cerca: ¿a qué sentidos se refiere? La literatura, como representación cultural del mundo, nos permite tener una visión más amplia de palabras como libertad, derecho, verdad, justicia, belleza, igualdad, bondad.
La literatura es eje transversal de la enseñanza y el uso social de la literatura nos ayuda en la formación moral y ética, la toma de conciencia de los problemas, la relación con los otros, el desarrollo del pensamiento creativo y crítico, y la valoración de la memoria son a penas algunos elementos que se retoman al leer.
Pero existe un desajuste entre la literatura y la educación, que no favorece la alfabetización social y las necesidades culturales. Hay que recuperar el centro dándole a las humanidades, a la literatura, la importancia que tienen en la formación de los profesionales.
Leer en la escuela buenos libros de autores panameños permite construir mejores relaciones sociales y tener una percepción más democratizadora de la realidad. Una buena novela permite dialogar sobre problemas reales y, al mismo tiempo, se puede pensar en la solución de esos problemas. Con tan solo lograr debates o discusiones inteligentes a través de la literatura se logra hacer conexiones con la vida en sociedad.
Pongamos un ejemplo. La obra de Justo Arroyo, quien acaba de ser honrado con la condecoración Rogelio Sinán, que otorga el Consejo Nacional de Escritores, el Meduca y el INAC, descubre al ser panameño y su problemática existencial. Pero, ¿por qué no se lee a Justo Arroyo en las escuelas?
El autor es escritor