[OLIMPIADAS]

La lucha de una mujer iraní

Las declaraciones-mensajes, la propaganda política, religiosa o racial en los Juegos están prohibidos por el Comité Olímpico Internacional. No se pueden llevar pancartas a los pabellones ni montar protestas. Pero Darya Safai, una mujer iraní, ha conseguido llevar a cabo la suya. Desde poco después de la revolución islámica de 1979, a las mujeres se les ha prohibido y restringido el acceso a eventos deportivos masculinos.

El voleibol, un deporte cada vez más popular en Irán, no es una excepción. Desde 2012, el Gobierno iraní ha prohibido a las mujeres asistir a torneos que se jueguen en Irán. En junio de 2014, una británica de origen iraní, Ghoncheh Ghavami, fue detenida en Teherán junto a otras mujeres tras asistir a un partido de voleibol masculino. Fue acusada de “propaganda contra el Estado” y tuvo que pasar cinco meses (y 41 días en aislamiento) en la prisión de Evin.

De ahí que Safai se presentara el sábado en el Maracanazinho, en el partido entre Irán y Egipto, con las mejillas pintadas con los colores de la bandera de su país y luciendo en su camiseta y en una gran pancarta este mensaje en inglés: “Let iranian women enter their stadiums”. (“Dejen entrar a las mujeres iraníes a sus estadios”).

Prometió llevar esa pancarta a todos los partidos de la selección masculina de su país. El lunes lo cumplió. Se sentó en la primera fila con su camiseta y su pancarta durante el Irán-Rusia.

El sábado se le acercaron varios empleados de seguridad pidiéndole que tirara la pancarta; de lo contrario, tenía que abandonar el recinto. Se lo reclamaron varias veces y, ante su negativa, desistieron. Safai se quedó durante todo el partido con su pancarta. Y este lunes apareció de nuevo. “No hay problemas mientras esté sentada en su sitio y no tape la visual de los que están en las filas de atrás”, decía uno de los voluntarios en el pabellón preguntado al respecto.

“El que no quiera que enseñe este mensaje es que está en contra de los derechos, está en el lado oscuro y es una lástima. No hago daño a nadie”, dijo, mientras los espectadores tomaban asiento.

“El mío es un mensaje positivo y quiero que lo vea todo el mundo para que se sepa que las mujeres iraníes no pueden acceder a los estadios”, añadió charlando con El País.

Nacida en Irán, Safai se fue a vivir a Bélgica en 2000 después de salir de la cárcel por haberse manifestado contra el Gobierno. Protesta para conseguir el acceso de las mujeres iraníes a los recintos deportivos desde 2014.

“Todo el mundo debería tener el derecho de asistir a una competición deportiva y animar a su equipo nacional. Es mi derecho estar aquí y un derecho básico de todas las mujeres iraníes cuya voz se silencia”, repitió.


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