500 AñOS

El maíz: primer combustible de la ruta transístmica

El maíz: primer combustible de la ruta transístmica
El maíz: primer combustible de la ruta transístmica

El macho o mula es producto de la heterosis o cruzamiento genético entre el burro, asno y el caballo, equino híbrido muy resistente e inteligente por no dar pasos adelante si no está seguro de que lo va a pasar junto a su jinete y la carga sobre su lomo. El caballo no tiene esa precaución.

Son capaces de marcar un camino o sendero por tipografías ondulantes y de gran declive, que después se usa de guía para construir hasta carreteras “a pasos de mula”. Estos cuadrúpedos fueron pieza clave para atravesar nuestro istmo usando los caminos de Cruces y Real en la época colonial, iniciando así nuestra vocación de país de tránsito y conectividad del continente que descubrió Cristóbal Colón en octubre de 1492.

El letrado Gaspar de Espinosa, desde Acla en el Atlántico, en 1519, organizó su expedición para recuperar el tesoro de Badajoz: 80 pectorales y brazaletes que el cacique Parita le regaló a Gonzalo de Badajoz (1515), pero posteriormente se lo quitó. Descubrió el asentamiento humano de Natá, la mayor concentración de indígenas vista por los peninsulares, donde confluyen las cuencas de los ríos Antón, Río Grande, Santa María y Cubita, o La Villa, que conforman el golfo de Parita.

Sus fértiles suelos aluviales les permitían obtener excelentes cosechas de maíz, actualmente ocupadas en gran parte por caña de azúcar, que eran tan abundantes que intercambiaban maíz con aborígenes de Colombia, Ecuador y hasta Perú, fortaleza que destaca Gaspar de Espinosa en sus informes a sus superiores: “¡En Natá se encuentra ¡mucha comida!”. Lo que corresponde a lo promovido mundialmente hoy por la FAO: ¡Seguridad alimentaria!

En 1533, cuando se da inicio a la conquista de Perú por Francisco Pizarro, que era un estrecho colaborador de Gaspar de Espinosa, utilizando la posición estratégica de la recién fundada ciudad de Panamá el 15 de agosto de 1519, y la fortaleza de Natá, de tener “mucha comida”, fundamentalmente maíz, aguacates, pixbaes, guineos, venados de cola blanca, pavones, conejos, puercos de monte y mucha pesca de agua dulce y salada, esa “mucha comida” fue llevada en los barcos para la alimentación de su tripulación de peninsulares y aborígenes que salían de la ciudad de Panamá a conquistar nuevos territorios y tesoros, como lo solicitaba la Corona española en América del Sur, especialmente Perú.

La necesidad de llevar a Europa toda la riqueza producto de esa conquista había exigido, entre 1515-1519, planificar y construir el Camino de Cruces de Nombre de Dios en el Atlántico, primer poblado colonial fundado por Diego de Nicuesa en 1510, para llegar a lo que a partir del 15 de agosto de 1519 sería la ciudad de Panamá, fundada por Pedrarias Dávila, primera vía transístmica que funcionó entre 1519 y 1596, período en que existieron las ferias de Nombre de Dios, primero, y después las de Portobelo, consideradas en su momento como el mayor centro del comercio mundial del oro y la plata procedente de América que se trasladaba a la madre patria en Europa.

El objetivo de este ensayo es destacar la importancia de los denominados “trenes de mulas o hatajos” responsables de transportar del Pacífico al Atlántico los preciados tesoros a través de esa primera vía interoceánica de aproximadamente 18 leguas de distancia, que les tomaba en promedio 20 días de tránsito con muchas dificultades, siendo la mayor la alimentación de la enorme cantidad de mulas y machos que se requerían, a base del maíz cultivado en Natá, territorio que se extendía desde lo que hoy es San Carlos hasta la provincia de Los Santos, incluyendo al golfo de Parita.

El maíz, grano básico desconocido por los conquistadores, que con gran vocación cultivaban los aborígenes encontrados por Gaspar de Espinosa en el asentamiento humano de Natá, posteriormente Natá de Los Caballeros, además de su “mucha comida” descrita por de Espinosa en sus escritos, fue la plataforma de la conquista de América del Sur y de la importante actividad comercial internacional, como lo fueron las ferias de Nombre de Dios y Portobelo, y toda la logística generadora de la principal actividad económica de la época “a lomo de mula” desarrollada a partir de la fundación de la ciudad de Panamá el 15 de agosto de 1519, cumpliéndose 500 años hoy de ese gran acontecimiento histórico.

El autor es veterinario, exministro del MIDA y exlegislador

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