Me llama poderosamente la atención el peso que los medios de información le dan a los sucesos en Nicaragua. Parece que estuviéramos presenciando el inicio de una especie de “loop histórico”, porque igual que en los años de crisis previos al conflicto armado nicaragüense, hoy repiten situaciones como dar poca información, y que esta fuese tratada previamente para causar un determinado efecto sobre la opinión pública, así como dejar en el olvido mayores explicaciones sobre el origen de la crisis.
Otro síntoma evidente es la recortada cobertura de los medios, y que no tienen, no llevan el mismo empuje que los reportes de sucesos parecidos en otras latitudes. Esto nos lleva a preguntarnos ¿por qué la intensidad mediática con que se maneja esta crisis es inferior a otras, por ejemplo, a la de Venezuela? ¿Será que las injusticias están sujetas a algún condicionante que genera esta desigual cobertura? Y, ¿por qué es poco lo que se explica en cuanto al origen de la crisis?
Nicaragua no es la única víctima. Recientemente vimos el caso del fraude en Honduras, que generó una crisis donde hubo muertos, sin embargo, no destacó tanto como un supuesto fraude en el país de las guarimbas.
La cifra de 300 muertos podría seguir aumentando, y pese a las resoluciones y condenas internacionales, estas parecieran muy parcas y sin la misma energía, insistencia y difusión que con otras situaciones similares, lo que pareciera sugerir o insinuar que los tardíos y tenues señalamientos de la comunidad internacional y la tímida voz de los medios de comunicación, que frente a estos casos suelen rugir como leones, son producto de algún plan macabro que pretende darle tiempo a Ortega a que retome el control del país, o en su defecto, dar el espacio a un relevo que pintarán de democrático para reconfortar momentáneamente a la población y darle así continuidad a su proyecto.
No es casual que los medios dejen a un lado la explicación de cómo Daniel Ortega (quien nunca tuvo como norte el socialismo) se convirtió en lo mismo que combatió; además de los pactos con la derecha y de gobernar con los contras. Tampoco es accidental la falta de análisis en cuanto a las medidas económicas que desbordaron la paciencia del pueblo.
Omitir estas explicaciones es desinformar, esto lo evidencia la creencia de que la crisis es producto de un gobierno socialista, cuando es todo lo contrario. Son las medidas y compromisos neoliberales las gotas que derramaron el vaso. Es mejor que la población piense que es culpa del fantasma del Sandino-comunismo (que en realidad nunca hubo) que la aplicación de recetas neoliberales.
Esperaremos que la crisis sea solucionada y que el pueblo encuentre la vía apropiada para corregir el rumbo que perdió hace unas décadas, sin desembocar en un conflicto mayor.
El autor es ciudadano