Los encontramos con facilidad en restaurantes, locales de cafetería, parques y discotecas. Se hacen presente a tempranas horas para comentar las noticias del día que promueven los medios impresos, televisivos y radiales.
Eso tiene una buena lógica. Son veteranos políticos que tuvieron momentos de gloria, poder, riquezas en la vida política y que en el presente solo les queda contar anécdotas de ese pasado, pero siempre anunciando puntualmente que fueron tiempos vividos donde la corrupción no estaba tan generalizada.
Hay que comprender a las momias políticas. Son personajes que no claudican jamás en empeñarse a continuar de cualquier forma participando de las cuestiones políticas. Siempre mantienen sus escudos y espadas bien aceitados y lustrosos listos para aplaudir o combatir según los acontecimientos.
Personalmente, diariamente participo en reuniones con ciertas amistades que somos etiquetados como "momias políticas" porque los temas a tratar siempre son del acontecer político y hasta religioso.
Los que formamos ese grupo y por respeto a sus verdaderas identidades, solo daré sus apodos, empezando por mi persona que ya me bautizaron como el Lagarto Juancho. Aparecen en escena El Hombre Elefante, Diente Caliente, Policía que ya no Pone Boleta, Lengua de Plata, Duro como la Roca de Gibraltar, Carlos V, Carlito Plaga, Ñeca Pura Vida, El Negociador Retruque, El Hierbero Plomo, El Flaquito Herrerano.
Todos estos personajes superan a las otras momias que se desplazan por otros lares. Lo cierto es que el grupo realiza análisis muy acertados cuando se tratan diferentes temas del acontecer nacional e internacional.
Cabe destacar que todos ellos (nosotros) tenemos diferencias de opiniones y ven un futuro de elecciones bastante agitado en 2019. En lo personal, esos pronósticos me preocupan.
Lo cierto es que pocas veces las momias políticas se equivocan y siguen con sus profecías desatinadas o acertadas. Sea cual fuesen los resultados, espero junto a mis compañeros estar palpitando y ver lo que acontece en nuestro bendecido país.
El autor es periodista